Fotos de La Prensa/ Bismarck Picado/ Cortesía/Agencia
¡No tengo papá! Rommel Valdivia tuvo que acostumbrarse a repetir esa frase en el colegio cada vez que sus compañeros jugaban en comparar a sus progenitores con algún personaje fantástico de la televisión. No era Batman, tampoco Spiderman, pero muchas veces en su niñez pensó que su padre era Superman pues había salido “volando de la casa” cuando se separó de su madre, olvidándose de ellos.
“Hace 12 años, él (su padre biológico) se fue con otra persona y formó otra familia. Me di cuenta que tenía otros hijos regados en Jinotepe, pero sinceramente te digo no tengo contacto con él”, enfatiza Valdivia, de 22 años.
En Nicaragua un porcentaje considerable de hombres no conviven con sus hijos e hijas. El último estudio realizado con Fondos de Población de las Naciones Unidas sobre “Educación reproductiva y paternidad responsable” (2001) indica que el 31% de los hogares tiene jefatura femenina y el 35% de los niños y niñas menores de 15 años no viven con sus papás. Muchos de estos hombres se han desentendido por completo de la vida de sus hijos. Al respecto, Yolanda Gadea, especialista en materia de género y paternidad, asegura que este problema está vinculado a la educación y a la cultura.
“Nosotros vivimos aún en un sistema patriarcal que mide qué tan macho es el hombre si éste es capaz de tener más hijos, más mujeres. Entonces va el hombre de relación en relación dejando hijos por todos lados y por eso tenemos un porcentaje de más del 30 por ciento de hogares donde la jefatura es responsabilidad de la mujer. Es una situación compleja que crea mucha infelicidad entre los niños”, expresó Gadea quien es directora de psicología y desarrollo humano de la Universidad Centroamericana (UCA).
Sin embargo, la especialista sostiene que la situación en Centroamérica es similar a la de Nicaragua, siendo en nuestro país donde más organizaciones trabajan alrededor de este tema a nivel regional.
“Creo que hemos dados pasos significativos; vos observás en los Centros de Salud a padres que llevan a sus hijos, en los parques apoyando, pero el problema es mucho más amplio; cuando se da una ruptura en la relación de pareja desgraciadamente el hombre muchas veces también abandona a los hijos y una cosa es una relación que ya no funciona y otra es la responsabilidad que tienen con sus hijos, que debe ser para toda la vida”.
Lograr entender a un hombre que deja a su vástago desprotegido no es tarea fácil. Alejandra Lacayo, 25 años, salió embarazada en noviembre del 2004, pero el padre de su hija emigró del país dejando a ella la responsabilidad emocional y económica para con su hija.
“Cuando él se va del país rumbo a los Estados Unidos me impactó, me dolió, pero las mujeres nicaragüenses somos fuertes y capaces de salir solas adelante. Ahora, mi madre me apoyó bastante y seguí con mi vida. Cuando mi hija tenía cuatro meses de nacida encontré un trabajo en una casa comercial aquí en Managua, de este tiempo hasta hoy todo lo que he hecho es dedicar tiempo a mi niña, al trabajo y a mis estudios universitarios”, expresa la joven.
El padre de la hija de Alejandra ayudó sólo el primer año de nacida. Llamó en varias ocasiones, pero desde hace meses parece haber olvidado que en Nicaragua está su hija, pues ni siquiera existe un contacto telefónico con la menor.
Lacayo nunca acudió al Ministerio de la Familia para demandar por pensión alimenticia. Según ésta, el motivo es la desinformación que existe al respecto, además considera que no hay apoyo tecnológico, tratados y convenios entre países e instituciones para detener a los implicados que viven fuera del país.
La legislación nicaragüense contempla la obligación del “Estado de proteger la paternidad y maternidad responsable”. Incluso, el artículo 78 de la Constitución Política establece el “derecho de investigar la paternidad y maternidad”. Pese a esto muy pocos tienen acceso a realizar pruebas de paternidad por los altos costos o por abstenerse a recurrir a la vía judicial.
En nuestro país, el Centro de Biología Molecular fue la primera institución que empezó a realizar exámenes en Nicaragua de ácido desoxirribonucleico, conocido por su abreviatura de ADN. En el 2001 el centro realizaba sólo pruebas criminalísticas encomendadas por la Policía Nacional, pero con el tiempo, dada la necesidad que existe en el país de estas pruebas científicas, extendieron este servicio al público general.

Según el doctor Jorge Huete, quien es biólogo molecular y director del centro, “para ese tiempo el Ministerio de la Familia (Mifamilia) empezó a trabajar en pruebas de paternidad con el fin de resolver disputas de paternidad en los juzgados, lo que conllevó a la formulación de una Ley de paternidad y maternidad responsable”.
Y agrega que “el origen de la Ley nace gracias a un programa de la Universidad Centroamericana sobre género y paternidad, donde indicaban a las autoridades que era necesario la prueba científica”.
Sofía Córdoba, de 32 años, es una de las tantas mujeres que tuvo que recurrir a la vía judicial para que Alfonso Centeno le realizara el examen de ADN al niño y así poder cumplir con la responsabilidad de alimentar a su hijo.
“Mi ex novio nunca quiso responsabilizarse. Desde que salí embarazada me propuso que abortara y como no quise, me dijo que allá yo, que me la buscara. Entonces acudí al Ministerio de la Familia y ellos realizaron todo el proceso legal gratis. Pero como él no se presentó fuimos hasta juicio, y como se negaba que era suyo, hasta prueba de ADN en Instituto de Medicina Legal hicieron, lo único malo es que tardan mucho es resolver los casos”, asegura Córdoba, periodista y originaria de Rivas.
Según el doctor Huete, la demanda nacional de exámenes de ADN en el país es grande.
“Hay cerca de 40 mil casos de niños que no son reconocidos por sus padres. Uno podría suponer que una buena parte de los casos se podría resolver por medio de la prueba de paternidad. Eso fueron datos que nos facilitó el Ministerio de la Familia hace dos años”, asegura el especialista.
LA PRENSA intentó obtener información actualizada de Mifamilia sobre las demandas de pensiones alimenticias a nivel nacional, pero la responsable de comunicación de esta institución, Cristina Gaitán, no respondió las reiteradas llamadas y el correo de solicitud, impidiendo concertar una entrevista con la encargada competente.

El Centro de Biología Molecular, por su parte, atiende un promedio de 200 casos anualmente y según el biólogo es un procedimiento “rápido y sencillo”.
“Los padres deben venir con el niño y presentar su cédula de identidad. Al pequeño y al padre se le toma una muestra biológica; tomamos un hisopo bucal que limpia la encía, sin causar dolor. Tenemos el equipo más moderno, llamado analizador genético, que toma hasta 18 marcadores moleculares. Comparando con el FBI cuando recriminan piden 9 marcadores, nosotros hacemos el doble, y además la determinación de sexo. Los resultados se entregan en tres días”, asegura el doctor Huete.
El biólogo enfatiza que las pruebas tienen una probabilidad del 99.999999 por ciento, nunca 100 porque es una prueba probabilística. Sin embargo, cero sí puede ser cuando no es el padre o la madre. Pero este centro es privado y tiene un costo de 200 dólares el examen.
Cuando Raúl (le nombraremos así para proteger su identidad) discutió con su esposa sobre los derechos que tiene con su hijo de 7 años y ella le gritó “¡no es tuyo!”, sintió que necesitaba resolver esa duda. Si bien eso no cambiaría su relación con el menor, asegura, sí con la madre del niño, por haberle engañado.
“Es horrible querer tanto a un niño y que te digan que no es tuyo. Una discusión puede desencadenar tantos problemas, hasta el juzgado de Managua fuimos a parar. En verdad siempre se dice que es el padre el irresponsable, pero hay madres que destruyen a sus hijos cuando mienten”, asegura la fuente.
El procedimiento que catalogó como “burocrático” puso en evidencia, que “las leyes no iban conmigo, sólo con ella”.
“Imagínate, yo soy el engañado y ella es la que llora y la que atienden el Ministerio de la Familia. A mí me mandan a llamar porque quiero saber si es mi hijo para pasar pensión alimenticia, pero ya sólo por dudarlo, muchas personas te quedan viendo con mala cara, como padre desnaturalizado”, afirma la fuente.
Las estadísticas de los Juzgados de Managua confirman que este problema va en ascenso. En el año 2008, cuando se implementó el Nuevo Modelo de Despacho Judicial, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) reveló que existían 65 mil casos de familia en trámite en los Juzgados de Nejapa, de los cuales unos 15 mil expedientes eran por demandas de pensión alimenticia a como se le conoce a este tipo de juicios. En ese mismo año ingresaron en total 139 causas más por demanda de pensión alimenticia.
Marianella García Flores, responsable del Departamento de Implantación del Nuevo Modelo de Despacho Judicial, informó recientemente a LA PRENSA que en todo el año 2009 ingresaron tres mil 94 causas nuevas de demanda por pensión alimenticia. Un incremento enorme con relación al año 2008 y que en los primeros 20 días de enero se registran 96 causas nuevas en los Juzgados de Managua.
Pese a estas estadísticas, Yolanda Gadea, especialista en temas de género y paternidad, asegura que “es importante detallar que esto no es natural, que las personas no nacemos así y es la cultura la que nos lleva a cometer esos errores, pero es posible romper el círculo, sí, con afecto. Un papá que vive la paternidad difícilmente va dejar en abandono a sus hijos”.
Tome nota
Para solicitar el trámite administrativo de Pensión Alimenticia ante las Delegaciones u Oficinas del Ministerio de la Familia, deben presentar los siguientes documentos:
- Copia de su cédula de identidad.
- Copia de la partida de nacimiento del niño, niña o adolescente.
- Presentarse a la Delegación Territorial correspondiente en su Distrito o Cabecera departamental.
- Exponer su caso ante un funcionario del Ministerio.
- Le será entregada una cita para el padre objeto de la demanda, quien deberá comparecer a la delegación del Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez.
- En caso de que el niño no tenga partida de nacimiento o no está reconocido por el padre se solicita un documento que demuestre la identidad, puede ser tarjeta de vacunación.
- Si no hay comparecencia de las partes o una de las partes, los padres pueden recurrir a la vía superior inmediata y tramitar el caso en los juzgados para obtener sentencia definitiva.
Fuente: Página web oficial del Ministerio de la Familia

Cómo hacer Demandas por Pensiones alimenticias
Para la tramitación de demanda de Pensión Alimenticia en los Juzgados de Familia, las partes podrán agotar el procedimiento conciliatorio administrativo ante el Ministerio de la Familia, con la finalidad de que las personas tengan una pronta respuesta expedita y gratuita de éstos con base al interés superior del menor.
La madre o el padre, o quien tenga la tutela del menos podrá solicitar el pago de una pensión alimenticia ante la oficina del Ministerio de la Familia más cercana al domicilio de la hija o hijo.
Una vez comprobado el vínculo de filiación, los funcionarios deberán citar al demandado, según sea el caso para que sin dilataciones comparezca a un trámite conciliatorio.
La persona solicitante de pensiones alimenticias deberá cumplir con los requisitos y demás procedimientos conciliatorios que se establezcan en el Reglamento de la presente Ley.
Estando de acuerdo las dos partes sobre el monto y forma de pago de la pensión, se firmará el Acta de Conciliación, la que tendrá fuerza de título ejecutivo para hacer valer su cumplimiento ante la autoridad judicial que corresponda.
En caso de agotarse la vía de conciliación sin que se llegare a un acuerdo, las autoridades del Ministerio de la Familia les advertirán a las partes que disponen de la vía judicial ante el Juzgado de Familia para hacer uso de sus derechos, lo cual se hará constar en el Acta respectiva.
Fuente: Página web oficial del Ministerio de la Familia
Ver en la versión impresa las paginas: 18,19,20
