AMAGA/AP
- Desde tempranas horas de ayer parientes de los mineros cuyos salarios oscilaban entre los 300 y los 600 dólares al mes, según indicaron familiares velaban a sus seres queridos entre la plaza y una pequeña funeraria de la localidad y sus casas.
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En lo que podría convertirse en una de las peores tragedias mineras de Colombia, las autoridades ya han recuperado hasta ayer 18 cadáveres después de una explosión en un socavón de carbón, y afirmaron que hay “mínimas” posibilidades de que unos 50 trabajadores atrapados en la mina estén vivos.
La explosión, atribuida inicialmente a una acumulación de gas metano, se produjo el miércoles por la noche en la mina San Fernando, situada en el municipio de Amagá, departamento de Antioquia, unos 240 kilómetros al noroeste de Bogotá.
Luz Amanda Pulido, directora de la Oficina para la Prevención y Atención de Desastres, informó que las labores de rescate continúan de forma intermitente porque a veces se deben suspender por unas horas debido a que la concentración de gases es riesgosa para los rescatistas.
Pulido señaló que ya se han sacado 18 cadáveres y calcula que dentro habría entre 50 y 53 mineros.
El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, afirmó que además de la explosión y de la concentración de gases, los trabajadores atrapados tendrían que haber sobrevivido a la acumulación de monóxido de carbono que dejó el estallido. “Los ingenieros manifiestan… que son prácticamente inexistentes” las posibilidades de sobrevivencia, aseguró el gobernador.
La Fiscalía en Amagá ya abrió una investigación del accidente y aseguró que la mayoría de las víctimas rescatadas murieron quemadas.
El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, expresó que la mina permanecerá cerrada hasta tanto se tenga un informe oficial sobre lo ocurrido, pero no detalló cuánto tiempo podría demorar esa clausura.
El jueves Martínez aseguró que la mina carecía de una chimenea de escape de gases y de detectores permanentes de emisiones.
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