Duro de mitigar

Son las 7:00 a.m. y el sol abraza el cuerpo del pequeño Phillipe, de cinco años de edad. Johannesburgo está a 5 grados, y los rayos solares no son suficientes para mitigar el frío.

ENVIADA ESPECIAL/ JOHANNESBURGO

Son las 7:00 a.m. y el sol abraza el cuerpo del pequeño Phillipe, de cinco años de edad. Johannesburgo está a 5 grados, y los rayos solares no son suficientes para mitigar el frío.

La mamá del pequeño se acerca a abrazarlo, lo cubre con un gorro y le dice: “Quédate aquí”.

Marlene es una mujer de 29 años y no tiene un trabajo estable, salió embarazada hace cinco años, vive sola en un apartamento sencillo, sin ayuda de sus padres y el hombre que la embarazó la abandonó luego que tuvo a Phillipe.

Cuando encontré a Marlene estaba en la esquina del estadio del Ellis Park, vendiendo cigarrillos, caramelos y banderas de la Selección de Sudáfrica, Estados Unidos y Eslovenia, en un intento de tener otros ingresos para que su hijo no carezca de hambre y vaya al colegio el próximo año.

“Trabajo por la noches en un bar como mesera, se gana buen dinero allí, pero no es suficiente para pagar el apartamento, por eso ahora con el Mundial vendo estas cosas, con las que gano otro poco de dinero, eso me ayuda a ahorrar para que mi hijo pueda entrar al colegio el próximo año”, explica.

Para Marlene, ser madre soltera, como en cualquier parte el mundo, es muy complicado, en su caso sin contar el apoyo ni de sus familiares, a quienes no ha visto desde que tuvo a Phillipe.

“No tengo ningún apoyo, mis padres no han querido saber de mi desde que descubrieron mi embarazo, no los he visto desde entonces, pero no estoy sola, mi hijo es lo mejor que me ha pasado y en mi vida representa lo más importante y lo mejor de mí”, expresa.

Marlene tampoco se ha quedado fuera de la fiebre mundialista, ella explica que la Copa del Mundo es algo bueno para el país porque produce empleo e ingresos para la gente sudafricana, como en el caso Marlene.

“A mí me gusta el futbol, mi padre me llevaba cuando era pequeña a los partidos, ahora quiero hacer lo mismo con mi hijo. Este Mundial es bueno para los sudafricanos, nos genera más empleo y eso es un muy bueno”, asegura.

Cuando Marlene y yo terminamos de charlar, en un lapso de dos horas, ya había ganado 500 rands.

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