Edgard R odríguez C.
Uno espera que Brasil acaricie el balón, burle a los contrarios y los derrote con su cadencioso ritmo. En Alemania solemos encontrar un futbol pragmático, con énfasis en la táctica y especial atención en el marcador.
Italia se afinca en su zona, te deja el balón, pero no cede espacios, mientras apela a su contragolpe para fabricar el gol que le dé mayor sentido a su determinación defensiva. España se ha agregado al grupo de los grandes, y a pesar de su tropiezo ante Suiza, seguro va a seguir siendo fiel a su estilo, del toque paciente en busca del momento propicio para la estocada.
¿Y de Argentina? Pues se espera que utilice todo ese formidable potencial ofensivo que ostenta en su delantera, con artilleros que vienen de impactar en las ligas de Europa, y que eso le permita compensar cualquier deficiencia que pueda tener en el resto de su estructura.
Bueno, eso justamente fue lo que hizo ayer el conjunto albiceleste en la paliza que le propinó a Corea 4-1, ofreciendo incluso en algunos momentos el futbol espectacular que siempre se espera de un equipo de su estatura. Los argentinos dejaron bien establecida la superioridad manifiesta de su plantel, respecto a los coreanos.
Corea no tomó riesgos, dejó tocar a los suramericanos y éstos con un Messi más retrasado que en ocasiones anteriores, hilvanaron bien sus jugadas,
que tuvieron un valioso impulso en Tévez adelante y el remate adecuado con un Gonzalo Higuaín que disparó con poder y precisión, para terminar convertido en el verdugo de los asiáticos.
La incorporación de Agüero dio incluso mayor frescura y dinamismo a un poderoso ataque que aún tiene dinamita sin ser utilizada en Milito y en Palermo, otros dos cañoneros que terminaron encendidos en sus respectivas ligas. Pero ayer, con Higuaín agitado, fue suficiente para ver ganar a Argentina como debe hacerlo un equipo de su calibre.
Después de su debut, en el que fue de más a menos, y que pareció conformarse con un triunfo 1-0 ante Nigeria, Argentina volvió ahora y desplegó toda su fortaleza, para unirse a Alemania como las únicas dos tropas de primer orden, que han respondido a las expectativas.
Brasil no le gustó ni a Dunga, quien jamás le ha dado importancia al futbol bonito. Al menos en su debut, Inglaterra pareció ir en retroceso, Portugal sólo tiene a Ronaldo, e Italia jamás ha estado interesada en el espectáculo.
Así que Argentina, que ha tronado con poder, y Alemania, que unió un ataque dinámico a su habitual disciplina táctica, son las únicas tropas que han presentado su candidatura para ganar la Copa con posibilidades de triunfo.
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