Gobierno
“El mayor peligro de los gobiernos es querer gobernar demasiado”.
Conde de Mirabeau (1749-1791); político, escritor y orador francés.
Gobierno desquiciado
El gobierno de los Ortega Murillo pasará a la historia como un gobierno desquiciado, porque sólo a alguien en esa condición se le puede ocurrir establecer un sistema de funcionamiento donde todos los lunes se reúnen los principales funcionarios de todos los niveles: ministros, viceministros, secretarios políticos departamentales y sus adjuntas y los alcaldes de su partido, con la Primera Dama, y a veces con el Presidente; los martes se reúnen los secretarios políticos departamentales con los delegados gubernamentales de ese nivel y los alcaldes; el miércoles se reúnen los secretarios políticos municipales con los funcionarios de ese nivel y otra vez los alcaldes; los jueves hay que hacer los informes para mandarlos a Managua y los viernes los ministerios reúnen a los delegados departamentales y otros funcionario de ese nivel en Managua, para revisar los informes y a hacer los de las instituciones (y por si hay que hacer alguna marcha de apoyo al “hombre”).
En todas estas idas y venidas de funcionarios de una a otra reunión se gastan enormes cantidades de combustibles, vehículos, viáticos y comida, mientras los ministerios y alcaldías no tienen dinero para nada, ni para pagar el agua y la luz o el alquiler de los locales, y los pueblos están sin alcaldes, los ministerios sin ministros y el país sin gobierno. Y todo por el afán enfermizo del centralismo feudal de controlarlo todo, de decirlo todo, desde la primera hasta la última palabra, para que la comunicación sea recibida incontaminada por la realidad. ¿No es eso una completa locura? Y lo peor es que esta locura la pagamos los nicaragüense con nuestros impuestos y al final lo que tenemos es un gobierno de un señor y una señora feudal en un pobre pueblo, pero que se creen emperadores romanos como Nerón o como Calígula. No cabe duda que el poder puede volver loco a cualquiera, sobre todo a los que no tienen ni la más remota idea de lo que es gobernar.
Eduardo Cáceres
Sobre el Padre Eslaquit
Através de este medio quiero dirigirme con todo respeto al padre Neguib Eslaquit, ya que representa a la persona de Cristo por su alto ministerio sacerdotal.
Empiezo diciéndole que por esto mismo, él no es una persona privada, ni mucho menos Betania, el lugar donde le ha sido dado de lo alto, ejercer su ministerio sagrado.
Tiene mucha razón el padre Eslaquit cuando afirma que la señora Murillo es inteligentísima. Ella sí valoró y midió la importancia de solicitarle tan amablemente el espacio en dicho local. Tampoco el padre Eslaquit es una persona libre, como reiteradamente lo afirma en sus declaraciones, por Él se debe a la verdad, a la justicia y al amor, puesto que representa a Cristo que es verdad, justicia y amor.
¿Qué verdad puede haber en un acto oficial del Gobierno, donde se despliega la bandera de un partido minoritario, en vez del azul y blanco que cobija a todo el pueblo?
¿Qué justicia puede haber en aparentar que todo está bien, aceptando de hecho las políticas de fuerza y abusos de las libertades públicas, sufridas por toda la población?
¿Qué justicia representa las violaciones reiteradas a la Constitución, y el cinismo con que lo ejecutan los que están llamados a salvaguardarla?
¿Qué amor puede haber en las turbas organizadas, sin ningún pudor, con los que la pareja gobernante coacciona al pueblo para poder ejercer su poder arbitrario?
Hubiera sido mejor haber declinado “amablemente” antes de someter la verdad, la justicia y el amor a semejante prueba.
Al no hacerlo, ha causado, cuando menos una gran confusión por el peso moral que tiene su ser consagrado y el carisma que el Espíritu Santo le ha concedido como guía espiritual de un pueblo que sufre, de un pueblo empobrecido; con muy pocas esperanzas de mejorar debido a las políticas catastróficas de esta administración que desea, contra viento y marea, condenarnos a una eterna esclavitud.
Todos los que apreciamos al padre Eslaquit le deseamos que vea con claridad y que pueda reconocer su error con humildad, para que el Espíritu Santo y los que amamos a nuestras autoridades eclesiásticas estemos satisfechos.
Ligia Chamorro Cardenal
Religiosidad
Uno de los fenómenos más tristes y lamentables de la mentalidad moderna es la pérdida de la religiosidad o el abandono descarado e insolente de la relación con Dios. La irreligiosidad, la masonería, el racionalismo, el laicismo, escepticismo e indiferentismo, junto con el materialismo, se han confabulado para erradicar de la mente y el corazón de los hombres el sentido profundo de la necesidad de Dios. No se ignora —se aborrece y desprecia— la verdad irrenunciable de que la existencia de las cosas, de todas, y del hombre en particular, tiene relación inequívoca, innegable e irrevocable, con el Creador del universo, autor del ser y de la vida, principalmente de la criatura libre. La conclusión es clara: la religión es la relación esencial de dependencia con Dios, el autor de nuestro ser y de nuestra vida, que forma parte y está en la entraña misma del ser creado, siendo constitutiva de la existencia.
Se requiere únicamente ser normal, tener la racionalidad normal, gozar de un corazón sano, y un poco de cultura. Es forzoso que los grandes hombres y grandes científicos (Einstein, Von Braun, Paúl Claudel ) —los de verdad, no los de la propaganda ideológica y pagada— fueran hondamente religiosos. Conocían la naturaleza como nadie, vivían enamorados de la ciencia como nadie, y ante las maravillas del mundo eran ecologistas como nadie; e impresionados por la pantalla de la ciencia, veían con sencilla humildad que ni su ciencia tenía sentido ni el orden y la belleza y el misterio sublime de la naturaleza se podían explicar sin un ser primero inteligentísimo, poderosísimo, bondadosísimo, creador del universo, porque es el ser, el que es, y por eso fuente de todo ser y de todo el ser. No hablo de los granjeros de la ciencia y de la religiosidad, que los hay.
Y no es que esta crisis tenga dimensión universal y absoluta —al caer el muro de Berlín los del telón de acero, sometidos 40 años al régimen comunista, se escandalizaban por la falta de religión y de moral en la Europa occidental, no era lo que esperaban— pero su incidencia en la cultura actual es por lo menos llamativa; es lo que más suena, mostrando arrogancia tan falsa como inaceptable. Pudimos ver en la televisión europea que, dominados por Moscú tanto tiempo, ni derribaron la cruz de piedra con el crucifijo sobre el puente del río, ni la imagen de la Virgen sobre una columna en la plaza de la ciudad, como se hizo en España en la guerra civil de 1936. Demostraron más cultura y menos odio salvaje.
Tampoco la irreligiosidad es degeneración exclusiva de nuestro tiempo en los días del autor de la salmodia, al comienzo de los salmos se censura que la gente se arremolina contra Dios y contra su Cristo (Sal 2).
Jesús Sancho Bielsa
Corrección en reportaje
¡Muy buen reportaje! El publicado en la edición de ayer bajo el título Caso de cédula de Enríquez sorprende en Argentina ¡No puedo creer que a estas horas de la mañana (9:36 a.m.) ya tenía 8 comentarios de todos los bandos! Ya he mandado la noticia a Argentina para que forme parte del caso en la página web de Poder Ciudadano-Capítulo Argentino de Transparency International. La noticia ya está afuera de Nicaragua y esto pienso ayudará mucho con el caso, que como bola de nieve, ya se le hizo grande al CSE.
Sin embargo, me gustaría que corrijan algunos errores:
—Se le puso el título de la doctora Delia Ferreira como pie de foto, a la foto de María Batch, quien en realidad es la Coordinadora quien organizó el seminario. La presidenta de Poder Ciudadano Argentina es la doctora Delia Ferreira.
—Aunque al principio del reporte se dice que el estudio se hizo en 9 de 18 países en Latinoamérica, al final se dice que se hizo en todos los 18 y que 9 presentaron sus reportes en Argentina. El estudio hasta el momento fue sólo en 9 países de los 18 países Latinoamericanos. De los 9, 5 presentaron en el seminario.
Si se quiere más información sobre el estudio, se puede obtener todo el caso y las evidencias de éste en la siguiente dirección: http://www.identidadyderechos.org/
Giselle Poveda
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A