Edgard R odríguez C.
Es difícil no sentir admiración por el futbol holandés. Su equipo, además de ganar, intenta también mostrar buen futbol. Por lo general, logra lo último, pero falta lo primero.
Tras revolucionar el juego con su futbol total, de la mano de Johan Cruyff, avanzaron hasta la final en Alemania ‘74, pero cayeron ante los locales 2-1. Cuatro años más tarde volvieron a llegar hasta el duelo crucial y tropezaron 3-1 ante Argentina, en medio de un ambiente hostil por la situación de este país.
Fueron tan estupendas las presentaciones de los holandeses en esos torneos, que a pesar de haber sido los mejores equipos en cuanto a funcionamiento colectivo y nivel futbolístico, debieron conformarse con ser segundos. Y eso, de alguna manera, ha servido como consuelo para los subcampeones en los mundiales siguientes.
Pero la búsqueda de la cima ha sido constante de parte de los holandeses. Y a pesar de sus notables presentaciones como su duelo con Brasil en EE.UU. ‘94, y su labor general en Alemania en el Mundial del 2006, no han tenido de otra que ser espectadores de las últimas finales, de las que han estado fuera.
Ahora en Sudáfrica han iniciado con pie derecho. Sin su astro Arjen Robben en la cancha, se han impuesto 2-0 a Dinamarca, en un partido en el que más allá del gol que les fue obsequiado por el danés Simon Poulsen, difícilmente habrá espacio para cuestionar sus méritos y la legitimidad del triunfo.
Holanda dominó el balón, propuso un juego ofensivo, buscó las opciones de gol y logró permear el arco danés a través de Dirk Kuyt, cuyo tanto dio la tranquilidad necesaria para la tropa de Marwinjk, que ha ganado y ha causado una buena impresión en este estreno en la Copa, a la que ha llegado como un equipo respetable.
A través de los días vamos a ver si son capaces de ser considerados candidatos al título. Quizá consigan dar ese paso, una vez que incorporen a Robben. Pero también necesitan que Van Persie mejore su punt
ería y su delantera en general recupere su capacidad resolutiva, aspectos que son perfectamente ajustables.
Después de ver el desempeño contundente de Alemania, la presentación reposada de Argentina, y este buen estreno de Holanda, sólo queda por observar cómo vienen los brasileños y españoles, para ver si los equipos de más peso logran responder a las expectativas en sus duelos iniciales en la Copa.
El Mundial va con buen ritmo y Holanda ha contribuido a profundizar esa apreciación gracias a su futbol limpio, coordinado y preciso, que por lo general lleva a la victoria, aunque no necesariamente es así, y los propios holandeses lo saben.
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