Por Edgard Rodríguez C.
Aun cuando suelen colocar el sentido práctico por encima del juego vistoso, los alemanes se lucieron tanto ayer en su debut, que sólo elogios ha originado su paliza ante Australia.
Es cierto, estaban ante un rival débil que hace apenas su segunda incursión en un Mundial, pero desde temprano establecieron las diferencias y manejaron con autoridad el partido, mientras despejaban dudas sobre su desempeño, sometido a cuestionamiento a raíz de la pérdida de varias figuras claves.
Los australianos no terminaban de colocarse en el campo, cuando los alemanes ya los estaban acorralando y tras el tanto de Lukas Podolsky, todo fue más fácil para la tropa germana, que se coordinó bien, abrió espacios, generó peligro y supo definir en el momento apropiado, a pesar de que perdió chances de un marcador más abultado.
Alemania, que ha tenido la disciplina táctica como una de sus principales virtudes, edificó su éxito a través del juego colectivo preciso y veloz por los extremos, donde destacó Thomas Müller, quizá el mejor jugador del partido, además autor de uno de los goles que terminó de enterrar a la tropa australiana.
Australia trató de ofrecer cierta resistencia e incluso, al minuto cuatro, intentó irse al frente a través de Richard García, quien capturó un rebote en el aire y disparó un zurdazo rechazado por el arquero alemán. Pero aquello fue como poner el trapo rojo delante del toro, porque la reacción de los germanos fue inmediata y contundente.
Vinieron entonces los goles de Klose, Müller y Cacau y la vapuleada quedó escrita, con lo que los alemanes han disipado dudas y restituido el respeto que siempre se les ha tenido como candidatos serios al título, al igual que Brasil, España, Argentina e Italia, quienes, a pesar de clasificar con dificultad, se crecen a la hora del Mundial.
Aún falta el debut de los brasileños, mientras que los italianos van hoy, al igual que los holandeses. España también calienta motores todavía. Los demás equipos grandes ya se estrenaron en el Mundial. De todos ellos, el que ha lucido mejor es Alemania. Ha ganado con autoridad, de forma clara y sin espacios a objeciones.
Ver un marcador así de amplio como ese 4-0 de Alemania es también una buena señal para el futuro del Mundial. Los equipos están apostando a su ataque, en lugar de defenderse para persistir. Al fanático le encantan los goles y el torneo ha producido una cantidad estimable hasta este momento. Así que eso garantiza la emoción hasta el final.
Vamos a ver cómo le va hoy a Italia, un equipo que suele ver más hacia su portería que a la de los contrarios, y como eso les ha funcionado, es difícil esperar transformaciones.
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