BRASILIA/AP
El principal bloque opositor formalizó el sábado la candidatura del ex gobernador de Sao Paulo, José Serra, para sustituir al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de octubre.
- Serra, criticó al Gobierno actual para diferenciarse de su principal adversaria, Dilma Rousseff, del partido de Lula, el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).
Lula deja el cargo con una popularidad récord de 76 por ciento tras ocho años de gobierno.
Hasta hace poco, Serra dominaba cómodamente las encuestas de intención de votos con más de 40 por ciento de respaldo, pero su apoyo ha declinado mientras el nombre de Rousseff ha subido, llegando a una situación de virtual empate de cara a los comicios.
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Serra, un economista de 68 años con amplia trayectoria política, utilizó la convención de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) para marcar diferencias con Lula, mediante críticas veladas sin citar directamente al popular gobernante.
En la referencia más clara a Lula, repitió una crítica opositora al Gobierno por el supuesto uso de la maquinaria pública para perpetuarse en el poder.
“Esa concentración de poder del estado en una sola persona se acabó con Luis XVI (monarca francés depuesto en la Revolución Francesa) y ya no hay espacio para Luises así”, declaró ante los aplausos de millares de asistentes a la convención, celebrada en la ciudad nororiental de Salvador.
El PSDB, apoyado por las agrupaciones Demócratas y Partido Popular Socialista, llevó su asamblea al noreste brasileño, donde los índices de popularidad de Lula son los más altos del país, llegando en algunos casos a más de 90 por ciento. A nivel nacional, Lula tiene la aprobación de un 80 por ciento de los brasileños.
Serra criticó la política exterior de Lula. “Creo en los derechos humanos en Brasil y el mundo, y no está bien elogiar a dictadores en todos los rincones del planeta, sólo porque esos dictadores son aliados eventuales”, expresó.
Pareció una alusión a la cercanía de Lula con el presidente venezolano Hugo Chávez y su aproximación con el líder iraní Mahmoud Ahmadineyad.
Asimismo, el candidato opositor manifestó su intención de desarrollar una política social activa, pilar fundamental para la elevada popularidad de Lula.
Incluso dijo que ampliaría el programa Beca Familia, que otorga dinero a familias pobres que mandan a sus hijos a la escuela y es la estrella de la política social de Lula.
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