Diversificar la producción agrícola y tomar en cuenta la demanda, es decir, quién comprará esa producción, es una de las opciones que propone James Riordan para avanzar un poco en lo que a seguridad alimentaria se refiere.
Riordan es un economista, experto en materia de desarrollo internacional y con experiencia en el diseño e implementación de seguridad alimentaria y desarrollo rural, que se encuentra en el país en carácter de invitado, como parte del programa del Departamento de Estado de Estados Unidos, para impartir conferencias de interés estratégico.
Según él es importante que se establezcan prioridades, dirigiendo los esfuerzos y recursos hacia las restricciones que más impiden el progreso de la seguridad alimentaria, que en términos prácticos quiere decir definir las mejores formas de atacar la pobreza.
El experto destaca que a nivel latinoamericano es casi una regla universal que el sector más pobre es el que limita su actividad económica a los granos básicos y que, para salir de ese círculo, se hace necesario diversificar la producción e incluso incluir actividades no agropecuarias.
“Cuando digo diversificar no quiero decir abandonar; es decir, por razones de riesgo, si una comunidad es bastante pobre, se tiene que defender a través de la producción de granos básicos, pero la solución para que realmente progresen no se encuentra en que se queden sólo como un productor de granos básicos”, explicó Riordan.
La solución, indicó, se encuentra en la inclusión de otros productos, pero para asegurar que el riesgo se minimice es importante que se tome en cuenta quiénes serían los compradores de esa producción.
Esto significa una responsabilidad por parte de las entidades que brindan la asistencia técnica —sea gobierno, donantes u ONG—, de manera que haya seguridad de que habrá mercado para los productos recomendados.
Pero en estos casos se hace imprescindible que se cierre la brecha de desconfianza que existe entre los pequeños productores y los compradores. “En mi experiencia la restricción más severa que frena transacciones comerciales para que la gente realmente venda y avance así, es la gran brecha de confianza que existe entre las dos partes”, señaló Riordan.
Destacó que cuando existe esa confianza entre las partes, siempre hay la posibilidad de relaciones comerciales duraderas, “y así de nuevo se ve el escape de la pobreza, porque siempre los pobres tendrían un mercado identificado para vender”, puntualizó.
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