RÍO DE JENEIRO/EFE
El campesino brasileño detenido esta semana por abusar sexualmente durante 17 años de una de sus hijas, con la que tuvo siete hijos, también sometió a los mismos vejámenes a otro hija suya, a la que dejó embarazada de un chico que ahora tiene 15 años, informó hoy la policía.
La mujer, identificada como María Sandra Monteiro, de 31 años, es la hermana mayor de Sandra María Monteiro, de 29, cuyo caso escandalizó al país esta semana después de que la policía informó de que su padre José Agostinho Bispo Pereira, de 54 años, abusó sexualmente de ella durante años y con la que procreó siete hijos-nietos.
María Sandra acudió el jueves a la comisaría policial de Pinheiro, municipio del estado de Maranhao (nordeste) para confirmar que había tenido un hijo de Bispo Pereira durante el tiempo en que vivió con él en un islote en la zona rural de Pinheiro.
La mujer contó a la policía que después de varios años de abusos, y después de tener un hijo de su propio padre, decidió huir del islote donde estaban aislados del mundo, se casó y tuvo cinco hijos.
El hijo que nació de esos abusos siguió viviendo en el islote pero no estaba en el lugar el día que llegó la policía y detuvo a Bispo Pereira y desde entonces no ha sido localizado.
A diferencia María Sandra, su hermana Sandra María siguió viviendo durante años en un miserable rancho con Pereira Bispo, con su sobrino y con seis de los siete hijos que tuvo con su padre, pues el menor, de solo dos meses de edad, se lo dieron en adopción a una familia conocida.
Los seis hijos-nietos, cuatro niños y dos niñas, tenían edades comprendidas entre los dos y los doce años y vivían en condiciones de abandono, según las fotos tomadas por la policía, en las que se los ve desnudos y con señales de desnutrición.
A pesar de la espeluznante historia, Sandra María, la madre de los siete hijos, evitó incriminar a su padre cuando prestó declaración ante la policía de Pinheiro y negó que él la hubiera forzado a tener relaciones sexuales.
Durante la declaración, Sandra María repitió varias veces que no quería ningún mal para Bispo Pereira y que lo «amaba como padre», aunque admitió que no era consciente de el incesto constituyera un delito.
El caso de Maranhao guarda similitud con el del austríaco Joseph Fritzl, apodado «el Monstruo de Amstetten», que durante 24 años mantuvo encerrada y violó a su hija Elisabeth, con quien tuvo siete hijos.
Según las declaraciones recogidas por la policía, Bispo Pereira no dejaba que sus hijos-nietos salieran del islote en el que vivían y, excepto el mayor, todos eran analfabetos y nunca habían ido a la escuela, al igual que Sandra María.
Los exámenes policiales confirmaron además que el detenido ya había abusado de las dos hijas-nietas que había tenido con Sandra María, dos niñas de siete y cinco años de edad.