Ulises Huete Maltes

Gloria sudafricana

Desde el Hospital Groote Schuur, Ciudad del Cabo, los teletipos transmitían y conmovían al mundo el 3 de diciembre de 1967: se había realizado el primer trasplante de corazón por el cirujano doctor Christian Barnard. El receptor fue Louis Washkansky, de 56 años; la donante era una joven: Dénise Darvall, 25 años; el equipo estuvo compuesto por 20 personas, entre cirujanos, instrumentistas, anestesiólogos, etc.; la cirugía duró seis horas. En los días posteriores, fotos de Barnard, con su paciente sonriente, llenaban las portadas de revistas y periódicos del orbe.

La fascinación duraría 21 días. Wash kansky, un corpulento hombre blanco, diabético, se complicó con una neumonía, pues su aparato inmuno-competente estaba deprimido.

Para realizar este tipo de cirugía se requiere de una “máquina de circulación extracorpórea”, cuya función es recibir sangre no oxigenada de las arterias pulmonares, de la gran vena cava, para ser reimpulsada a los pulmones del paciente y de esta manera retornar a dicha máquina, una vez oxigenada, volviendo al gran cayado aórtico, para redistribuirse a los órganos.

Barnard se convierte en el personaje más popular del momento en el mundo; le llueven invitaciones a las universidades más prestigiadas; galardones, entrevistas, conferencias y recibimientos por jefes de Estado y reyes no se dejan esperar. El doctor Barnard se incorpora rápidamente al jet set de Europa.

El 2 de enero de 1968 realiza su segundo trasplante. El corazón de un mulato, Clive Haupt, latió en un médico blanco un poco más de un año y medio en Sudáfrica. (Era la época del Apartheid). El receptor fue el doctor Philip Blaiberg. El tema de la bioética no se hizo esperar, en tanto que se entablaba si un paciente en coma, conectado a un respirador y su corazón latiendo… ¿está vivo o muerto?

La proeza del doctor Barnard ha sido pobremente superada. El 80 y 90 por ciento sobrevive un año en los mejores centros del mundo actualmente, mientras que el 70 por ciento logra con dificultad sobrevivir cinco años, a merced de infecciones, neoplasias, etc., por las drogas inmunosupresoras y el rechazo per se.

El doctor Barnard realizó por primera vez en 1974, en el mundo, un doble trasplante, que consistía en añadir un corazón sano a otro enfermo, para ayudar a suplir “el gasto cardíaco”. En 1975 presenta su libro Tensión , y continuó realizando trasplantes.

Christian Barnard estudió medicina en la Universidad de Ciudad del Cabo, y se especializó en Minnesota, Estados Unidos. A partir de 1987 se dedicó a la investigación médica, dirigiendo 4 equipos: el Instituto Max Planck; otro centro en la Universidad de Heidelberg, Alemania; un tercero en Oklahoma y un cuarto en Suiza. Hijo de inmigrantes holandeses, nació en la localidad de Beaufort West, Sudáfrica, y trabajó luego en el Hospital Groote Schuur, con su hermano mayor Marius, cirujano, jefe de la unidad de trasplantes.

En 1970 se divorció de su primera esposa. Posteriormente se casaría con Bárbara Zoëllner, 19 años, hija de un empresario alemán multimillonario, radicados en Johannesburgo. En 1981 se retira de la cirugía y publica La máquina del cuerpo , en 1973 publica La segunda vida ; en el 2001 publica 50 consejos para un corazón sano ; a la vez que propugnaba la donación de órganos. El doctor Christian Barnard falleció a los 79 años en Chipre, como consecuencia de un “edema agudo de pulmón”, probablemente por una arritmia cardíaca.

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