Nicaragua es un bello país que experimen-ta acelerado deterioro medio ambiental, cuyas consecuencias se hacen sentir en el incremento de la enfermedad y muerte (morbimortalidad) de su población. El despale de reservas como Bosawas, desertificación por el avance de la “frontera agrícola”» y la ganadería, sequía y contaminación de los mantos acuíferos, contaminación aérea y sonora, etc., son algunos de los ejemplos.
El Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) fue establecido por las Naciones Unidas hace 27 años como una herramienta para sensibilizar la opinión pública sobre los problemas derivados de la industrialización, globalización y el desarrollo industrial. Promueve un compromiso con un desarrollo sostenible, es decir, mejorar la calidad de vida sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan.
El concepto de enfermedad ambiental se aplica a todas las enfermedades que no son genéticas, lo cual no deja de ser controversial porque no hay ningún padecimiento al cual no contribuya la herencia y tampoco existe ninguna en lo que el ambiente no deje su huella.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que en promedio el 24 por ciento de la enfermedad global (morbilidad global), 33 por ciento en niños y 23 por ciento de todas las muertes son causados por factores ambientales modificables.
La muerte, cánceres, 94 por ciento de la diarrea por consumo de agua no potable y deficientes condiciones sanitarias, la contaminación del aire bajo techo por combustibles fósiles, exposición a humo de tabaco y las infecciones de las vías respiratorias (20 por ciento en países desarrollados y 42 por ciento en países pobres) tienen origen ambiental.
Donde el deterioro medio ambiental produce daño criminales en la infancia: 4 millones de niños fallecen y el número de lactantes que mueren es 12 veces mayor que en los países desarrollados.
El cambio climático condiciona la propagación de enfermedades infecciosas, en particular el dengue y la malaria.
Un tensionante muy serio contra nuestro ambiente lo constituye el proyecto de explotación minera a cielo abierto, Las Crucitas que estará localizado en suelo tico muy cerca de nuestra frontera sur, reproduciendo en esencia un conflicto ambiental internacional como el que se dio entre Uruguay y Argentina por una fábrica de papel.
Las infecciones, trastornos nutritivos (desnutrición y obesidad), procesos inmunológicos y cánceres, las enfermedades profesionales son ejemplos impactantes de cómo el medio ambiente nos cobra nuestra agresión irracional. Existen casos aleccionadores y vergonzantes como la intoxicación por Nemagón de miles de trabajadores agrícolas de occidente, los obreros de la desaparecida Penwalt sufrieron la toxicidad del mercurio y en la Nicalit se produjo Asbestosis que la empresa se negó a reconocer, pero con el paso de los años dará origen a tumores malignos del pulmón.
No es cierto que estemos desarmados contra los agresores del medio ambiente, aunque sean poderosos y ricos. La Constitución Política establece el derecho de los nicaragüenses a vivir “un medio ambiente sano” y a través de un conjunto de leyes podemos apoyarnos para garantizarle a las generaciones venideras condiciones saludables de vida. Hay que considerar la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales (Ley 217) que coincide con la Ley General de Salud en especial en sus artículos del 69-73 agrupados bajo el título de “Salud y Medio Ambiente”.
Nuestro Código Penal Vigente sanciona delitos ambientales como la alteración del entorno o paisajes natural (artículo 364), el articulado del 365 al 372 contempla delitos de contaminación y otros y del 373 al 390 se abordan delitos contra los recursos naturales. Las sanciones incluyen multas y cárcel, así como la obligación del delincuente ambiental de restablecer lo dañado a su condición original.
En nuestro país existe un despertar de la responsabilidad y el compromiso ambientalista, en especial de los jóvenes y estudiantes. El Movimiento Ambientalista Nicaragüense (MAN), el Club de Jóvenes Ambientalistas, el Centro Humboltd son ejemplos dignos de felicitar. El tema ambiental nos compete a todos: familia, escuela, medios de comunicación, empresarios, iglesia, jueces, el poder estatal y medios de comunicación, es necesario asumir la máxima de Martí que decía: “Ver en calma un crimen es cometerlo”.
Construyamos una Patria próspera y con un ambiente saludable pensando al estilo de Tolstoy: “Todos somos responsables de todos”.
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