TOMADO DE PRENSA LATINA
San Salvador
El elevado número de muertos y los daños en infraestructura y cultivos dejados por la tormenta tropical Agatha demostraron cuán vulnerable es Centroamérica ante los fenómenos naturales, alertó el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Agatha tocó tierra el pasado sábado en el istmo y, aunque ese mismo día se degradó a depresión, dejó un saldo de 184 víctimas mortales y un centenar de desaparecidos en Guatemala, Honduras y El Salvador.
«Estamos profundamente entristecidos por la pérdida de vidas y el sufrimiento que afecta desproporcionadamente a las poblaciones más pobres y vulnerables, especialmente a mujeres y niños», señaló un comunicado del PMA difundido aquí.
El meteoro provocó intensas precipitaciones, deslaves, inundaciones y desbordes de ríos que destruyeron miles de viviendas, escuelas y puentes e incomunicaron a decenas de comunidades.
Las familias pobres del área rural y las residentes en asentamientos de los alrededores de las ciudades fueron las más afectadas, debido a la ubicación de sus precarias viviendas en laderas de montañas y orillas de ríos.
«La situación es especialmente preocupante, porque este es sólo el comienzo de lo que se espera sea una temporada de huracanes intensa», señaló el PMA.
Según los pronósticos meteorológicos, durante los meses de mayo a octubre se prevén 10 tormentas y cinco huracanes en el océano Pacífico y muchos de ellos podrían impactar a la región.
El PMA puso en marcha una operación de emergencia para distribuir granos básicos y raciones de alimentos a más de 15 mil personas en Guatemala, Honduras y El Salvador.
En los tres países del llamado triángulo norte del istmo centroamericano, Agatha ocasionó graves afectaciones a los cultivos de maíz, sorgo, frutas, hortalizas y café.