Washington/EFE
El Gobierno de EE.UU. dijo ayer que “sigue de cerca” los informes sobre el traslado de seis prisioneros políticos en Cuba a sus provincias de residencia, pero exigió la pronta liberación “incondicionalmente” de los “prisioneros de conciencia”.
“Esperamos que los prisioneros de conciencia sean puestos en libertad incondicionalmente y en un futuro muy cercano”, dijo Charles Luoma-Overstreet, un portavoz del Departamento de Estado.
“Como hemos dicho antes, nos unimos a muchos actores respetados, incluyendo la Iglesia católica, al llamar al Gobierno cubano a que ponga en libertad a todos los prisioneros de conciencia”, agregó.
El portavoz reaccionó así al anuncio de que seis presos políticos fueron trasladados el martes a cárceles en sus provincias de origen por órdenes del gobierno de Raúl Castro, en lo que ha sido el primer logro de una inédita reunión el pasado 19 de mayo entre Castro y las autoridades católicas en la isla.
Estos presos forman parte del “grupo de los 75”, que fueron encarcelados durante la represión de la Primavera Negra de 2003, algunos de los cuales recibieron penas de hasta 28 años de prisión.
Castro también se ha comprometido a permitir el tratamiento médico de aquellos presos en precarias condiciones de salud.
ESCEPTICISMO
Varios grupos cívicos y analistas expresaron confianza en que ese gesto podría suscitar más pasos significativos en la isla y conducir a una mejora en las relaciones entre EE.UU. y Cuba.
Sin embargo, el anuncio fue recibido con escepticismo y hasta críticas de algunos miembros del Congreso.
“Los agentes de represión del régimen encarcelan a gente inocente simplemente por reclamar libertad y democracia, y en la prisión estos prisioneros de conciencia son humillados y torturados”, dijo Ileana Ros-Lehtinen, legisladora republicana de Florida.
Agregó que se trata de una “farsa” y que el Gobierno de Cuba no merece ni elogios ni “crédito por gesto humanitario.”
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