Los Ángeles/ EE.UU./ EFE
A Dennis Hopper, fallecido el sábado pasado a los 74 años, de cáncer de próstata, se le recordará por dirigir y protagonizar Easy Rider (1969), “road-movie” de culto, paradigma del universo hippie y ejemplo de la rebeldía y contracultura de la época.
Hopper dejó papeles para el recuerdo en The American Friend (1977), Apocalypse Now (1979), Rumble Fish (1983), Blue Velvet (1986), Hoosiers (1986), True Romance (1993) y Speed (1994).
Fue candidato al Oscar en dos ocasiones, al mejor guion original por Easy Rider y al mejor actor de reparto por Hoosiers , y en 2008 coincidió con Penélope Cruz en Elegy , dirigida por Isabel Coixet.
En 2002 recibió el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, un galardón entregado por su amigo y cineasta Julian Schnabel, quien lo definió como “modelo de lo iconoclasta”.
“Transformó Estados Unidos en Estados Alterados”, dijo Schnabel al referirse al impacto social de Easy Rider , un filme que causó un profundo impacto en la sociedad de su tiempo “al retratar su espíritu”.
Ésa fue su ópera prima como realizador, con la que ganó el premio a la mejor película de debut en el Festival de Cannnes y la que le situó en los anales del cine.
“Como todos los artistas, quiero engañar un poco a la muerte y contribuir con algo a las siguientes generaciones”, afirmó el actor en 1997. Y lo consiguió.
UNA CHOPPER, UNA CARRETERA Y BUEN ROCK
En Easy Rider dos hombres de Los Ángeles (Peter Fonda y él) se echan a la carretera en unas Chopper camino de Nueva Orleans mientras descubren la otra realidad de Estados Unidos, un país que sueña con la libertad al ritmo del Born to be Wild , de Steppenwolf, mientras se mantiene la pesadilla de Vietnam.
La banda sonora del filme, compuesta por temas míticos como I Wasn’t Born to Follow , de The Byrds, o If Six Was Nine , de Jimmy Hendrix, es una de las famosas de todos los tiempos.
Hopper se había labrado hasta entonces una carrera como actor en numerosas series y películas para televisión, que le facilitaron pequeños papeles en cintas como Rebel Without a Cause » (1955) y Giant (1956), en las que entabló una gran amistad con James Dean.
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