Por Gerald Hernández
El espigado lanzador de 26 años del Bóer, Róger Marín, tiró un No Hit No Run de siete entradas el pasado domingo contra los Tiburones del Granada, en lo que podría ser el punto de partida para establecerse definitivamente como uno de los mejores lanzadores de este beisbol.
Marín, quien tuvo la oportunidad de jugar en las Ligas Menores con los Filis de Filadelfia, ya había dado indicios de un juego de esta categoría, al registrar un partido de cinco episodios sin imparables, pero con una carrera en el 2009, además de un encuentro de un hit frente a la Costa Caribe en esta temporada.
Este derecho de origen rivense batalla constantemente con su control, lo que le ha restado consistencia en su labor.
Cuando logra el comando en sus pitcheos, se convierte en uno de los lanzadores más incómodo de batear. Tiene una bola rápida que puede arañar las 90 millas y sus pitcheos llevan mucho movimiento.
Es el único lanzador que tiene un promedio de bateo en contra por debajo de .200 en cada una de las últimas dos temporadas y más de 600 bateadores enfrentados.
Le batearon para .190 en el 2009 y este año para .184.
Marín tiene balance de 15 victorias y ocho derrotas sumando la temporada anterior y la actual. Su efectividad es tremenda con 2.29, por 48 carreras limpias en 184.2 entradas, con 121 hits en contra, 82 bases y 109 ponches.
Si logra reducir su frecuencia de cuatro boletos cada nueve innings, será difícil vencerlo.
El No Hit No Run no garantiza a Marín el salto al estrellato. No lo fue para Isidro Pantoja, quien aún sigue oculto, pero seguro será un estímulo para seguir intentándolo.
Marín tiene el talento para que su carrera no solamente sea recordada por un No Hitter.

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