GUATEMALA / AP
El volcán Pacaya lanzó una nueva nube de cenizas sobre la capital de Guatemala, que en la víspera recibió hasta siete centímetros de arena tras la erupción del coloso, que afecta a tres departamentos de ese país centromericano.
Las autoridades reportaron la muerte de un reportero que se encontraba el jueves en la tarde en las faldas del volcán reportando sobre la actividad eruptiva cuando una fuerte explosión lanzó lava y piedras incandescentes en esas zonas próximas al cráter. La erupción también lanzó la ceniza que afectó el centro del país.
Un total de 59 personas resultaron heridas o golpeadas por la erupción del jueves y casi 2,000 habían sido evacuadas de comunidades aledañas al volcán en donde 800 casas quedaron destruidas, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).
El viernes a medio día una nueva erupción del Pacaya, situado a unos 30 kilómetros al sur de la capital, lanzó ceniza sobre la ciudad aunque en menor cantidad que en la víspera. En tanto que en las aldeas cercanas al volcán aun caen arena y rocas.
LA AURORA CERRADO
La erupción obligó al cierre del aeropuerto internacional La Aurora, cuyas operaciones permancerán suspendidas al menos hasta el sábado al medio día mientras limpian la pista e instalaciones de la terminal, dijo la vocera de la Dirección General de Aeronáutica, Mónica Monge.
El fallecido es «el periodista de televisión Aníbal Archila… los desaparecidos son tres niños de entre siete y doce años», dijo a la AP el vocero de la CONRED, David de León.
«Hay reportes de más fallecidos pero hasta ahora solo tenemos seguridad de la muerte del periodista», dijo el viernes a la AP el bombero Carlos Pérez, quien rastreaba la zona junto a otros rescatistas y soldados en busca de más fallecidos o sobrevivientes.
El presidente Alvaro Colom encabezó una delegación de altos funcionarios gubernamentales que visitó Calderas, una comunidad a unos dos kilómetros del volcán, aun caía arena del cielo y era posible ver como los techos de lámina de zinc de las viviendas sucumbieron ante el peso de una capa de piedras del tamaño de canicas.
Brenda Castañeda, una residente de esa localidad, relató a la AP vía telefónica que «pensamos que ya no íbamos a vivir, por que se cayeron las casas. Perdimos todo, no tenemos ropa, no tenemos nada por la piedra que cayó. Nos salvamos debajo de mesas, de camas pudimos resguardar la vida».
El gobierno decretó anoche estado de calamidad para agilizar el movimiento de recursos para la asistencia a los damnificados. El gobierno mexicano expresó su pesar por lo ocurrido y ofreció apoyar si es necesario, informó la cancillería de ese país.
En la capital, la municipalidad usaba tractores y barredoras mecánicas para limpiar las calles, mientras los ciudadanos desalojaban con palas y escobas la arena de sus patios, techados y los frentes de sus casas.
Monge dijo que los vuelos hacia Guatemala están siendo desviados hacia los aeropuertos Mundo Maya en el norteño departamento de Petén, ubicado a unos 270 kilómetros y Comalapa en el vecino El Salvador a 190 kilómetros.
Gustavo Chigna, volcanólogo del Instituto Sismología, Vulcanología, Hidrología y Meteorología (Insivumeh), explicó que a diferencia del volcán Eyjafjallajokul en Islandia, la ceniza del Pacaya es más gruesa y por lo tanto no permanece durante tanto tiempo en la atmósfera.
