La primera vez que Ubaldo Jiménez escuchó sobre Juan Marichal estaba en su escuela de primaria. “Él (Marichal) estaba en los libros. Es el único dominicano en el Salón de la Fama”, recordó Jiménez, citado ayer por el diario Denver Post.
- En los 71 episodios laborados, Ubaldo Jiménez poncha a 61 bateadores, una buena cifra, pero no espectacular, lo que indica que ha puesto más énfasis a su puntería, a pesar que lanza a 98 millas y ocasionalmente a 100.
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Jiménez está ahora a la par de Marichal, al ser uno de los pocos lanzadores que persiste con una afectividad debajo del 1.00 tras sus primeras 10 aperturas. Marichal registró 10-0 y 0.59 en el arranque de 1966. Jiménez tiene 9-1 y 0.88 este año.
En aquella ocasión, Marichal logró proyectarse hacia un espectacular registro de 25-6 y 2.23, que fue por cierto la segunda vez en su carrera que alcanzaba 25 triunfos, récord que superaría después en 1968, cuando acumuló 26-9 y 2.43.
Sin embargo el punto aquí es, ¿hasta dónde será capaz de llevar su brillante labor este emergente “as” del beisbol dominicano? Según las matemáticas, si Jiménez continúa el ritmo, podría cerrar con 32-4, pero eso es casi imposible.
Pase lo que pase, lo realizado hasta ahora por Jiménez ha sido extraordinario. Junto al 9-1 y 0.88, ha lanzado 71 innings, en los que se ha medido a 267 bateadores, pero sólo uno de ellos, Rusell Martin le ha pegado cuadrangular.
Pero ese jonrón bastó para vencerlo el pasado 9 de mayo, cuando Clayton Kershaw lo opacó al lanzar ocho entradas de dos hits sin carreras, en ruta a un triunfo 2-0 de los Dodgers. Ese día Jiménez cedió una carrera y dos hits en siete episodios.
El año pasado Zack Greinki, de los Royals, tuvo un inicio similar. Registró 8-1 y 0.84 tras sus primeros 10 juegos, pero a partir de ese instante se trabó y tuvo 8-7 en el resto del trayecto, para cerrar con 16-8 y 2.16. Aún así ganó el Cy Young.
Marichal es el gran referente dominicano, pero Pedro Martínez logró también impactar. Incluso, Pedro tuvo registros de 23-4 y 2.07 en 1999 con Boston, lo que debe constituir también un enorme reto para este espigado astro de los Rockies.
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