Aun cuando no ganó ni un título, para los fanáticos estelianos es un timbre de orgullo recordar la tropa que los representó en los años setenta.
Aquel Estelí era lo más próximo a la Selección Nacional. Vicente López, César Jarquín, Valeriano Mairena, Alex Torres, Douglas Moody, Porfirio Altamirano, Bonard Luzey y Leonardo Valdivia, entre otros, más Argelio Córdoba al timón.
Y aunque avanzó a varias finales, no capturó el campeonato en esa década. El tropezón más dramático le ocurrió en 1978, cuando disputó la corona con Granada y fue derrotado en nueve duelos, a pesar de que Vicente había quemado la liga y Porfirio hacía estragos desde la colina.
El Estelí de ahora, en cambio, no está repleto de estrellas. Es más bien un club luchador y de aceptable balance. Pero ha demostrado que sabe jugar beisbol y está pensando en grande, a pesar de que no parecía disponer de las herramientas necesarias para avanzar muy largo y tan alto en la actual temporada.
Los estelianos tienen una buena batería encabezada por Justo Rivas, quien resume .385, con seis jonrones y 32 remolques. Pero el más productivo de sus artilleros es Eduardo Romero, quien tiene .291, con 44 remolques y 34 anotadas. Ambos son respaldados por Eddy Talavera.
El veterano jugador de Nandaime acumula .293 en su promedio, pero ha empujado 36 carreras que resaltan su importancia. Y la otra pieza clave es lead off Emilio Villegas, quien con .316 y 45 anotadas ha probado su utilidad. Recibe 20 bases y se poncha sólo ocho veces.
Ahora, el esfuerzo que hace la ofensiva es respaldado por un staff de pitcheo que tiene a Marlin Mejía como su líder. Mejía ostenta 8-4 y 2.36 en 95 entradas. Y quien le sigue es Berman Espinoza, quien con 3-0 y 1.93 ha sido un éxito como refuerzo. Ambos son las cabezas visibles.
Pero el staff tiene también a Manuel Pineda, Juan Pablo López y Douglas Rayo, más Justo Pérez, el útil zurdo que presenta 2-2 y 2.53, más 10 partidos salvados, con 53 ponches en 53.1 innings. Eso es lo que le da balance al club.
Ahora han perdido a Róger Guillén, afectado por un derrame. Sin embargo, la mística luchadora y la fórmula ganadora que él les inculcó parece lista para sostener al equipo en medio de una difícil pelea.
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