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El diario La Nación de Costa Rica criticó duramente en su editorial de hoy martes a la oposición nicaragüense que ha sido incapaz de mantenerse unida en contra de las pretensiones hegemónicas del gobernante partido Frente Sandinista.
En el editorial La Nación señala que “el pueblo nicaragüense, mayoritariamente democrático, ha quedado de nuevo a merced de un conjunto de dirigentes que, no importa la divisa político-ideológica que pretendan impulsar, se guían, preferentemente, por sus intereses personales más estrechos y desdeñan todo compromiso con el desarrollo, las libertades públicas y la justicia en el país”.
El diario costarricense señala que la crisis política que sumió a Nicaragua desde inicios del mes de abril, fue superada de la peor manera posible, “con la sumisión de un grupo de nueve diputados opositores a los peores intereses del Frente Sandinista de Liberación Nacional”, generando lo que La Nación denomina una nueva normalidad que augura un pésimo futuro para la democracia y las instituciones nicaragüenses.
Las críticas que hace el diario costarricense apuntan a que “por esa falta de eficacia opositora, el oficialismo ha ganado cada vez más cuotas de poder, tanto formal como informal” y recuerda que el “último zarpazo” del FSLN fue el decreto presidencial que mantiene en el cargo, “de forma totalmente arbitraria”, a varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral, “instrumentos del FSLN.
La Nación señala que al lograr que diputados de la Alianza Liberal Nacionalista (ALN) y de la Bancada de Unidad Nicaragüense (BUN) hicieran quórum plegándose al sandinismo “refleja el precario estado de la oposición nicaragüense y la falta de real compromiso democrático de varios de sus integrantes”.
El diario costarricense indica que la situación política del país además de incrementar los peligros para la “asediada democracia” de Nicaragua detendrá aún más sus posibilidades de desarrollo. “En síntesis, una verdadera tragedia, a la que los ciudadanos, nuevamente, asisten como frustrados espectadores y, por supuesto, como sus mayores víctimas”.