Nueva York/EFE
La fantasiosa e irreal segunda parte de Sex and the City , una exitosa serie de televisión llevada a la gran pantalla, se preestrenó ayer en Nueva York, con sus famosas cuatro neoyorquinas protagonistas llevando sus increíbles aventuras de amor, lujo y moda hasta Oriente Medio.
“Plantea muchas preguntas sobre el matrimonio y cómo se definen las tradiciones que lo rodean, así es que, qué mejor lugar para hacerse esas preguntas que Oriente Medio”, dijo Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw), sobre la película que produce y protagoniza en una conferencia de prensa.
Casadas, a excepción de Samantha (Kim Cattrall), Carrie, Miranda (Cynthia Nixon) y Charlotte (Kristin Davis), llevan vidas rutinarias centradas en sus preocupaciones laborales o familiares.
“Es una travesía interesante de lo que significa el matrimonio para cada uno y lo que es la tradición, que debe ir acorde con lo que cada uno tiene en su cabeza”, dijo Chris Noth, que encarna a John Preston o Mr. Big, el marido de Bradshaw.
Escrita y dirigida por Michael Patrick King, esta nueva entrega de las aventuras de Carrie y sus amigas, comienza con imágenes del emblemático edificio Chrysler y con “flashbacks” de sus respectivas llegadas a Nueva York en los años ochenta.
De los “looks” más ochenteros, estilo Madonna en Desperately seeking Susan (1985), las cuatro amigas han evolucionado al de las primeras y más lujosas firmas de alta costura, que se exhiben sin pudor en el filme y que hacen de ellas las otras protagonistas.
EN MARRUECOS
Así, Carrie se cambia en 41 ocasiones de ropa, como parte de un vestuario valorado en 41 millones de dólares y del que algunas carísimas prendas se habrían quedado para siempre en el armario de Parker, según la prensa estadounidense.
Del escenario neoyorquino y por motivos de trabajo, las cuatro amigas saltan a un hotel de “megalujo” en Abu Dhabi.
Vestida día y noche como para desfilar por una pasarela, Carrie Bradshaw —que en la ficción ya ha publicado otro exitoso libro sobre lo que pasa en la vida de los casados después del “sí, quiero”— llega a ir al zoco de Abu Dhabi vestida con una camiseta Jadore Dior y con una falda larga de seda y tafetán más apropiada para una gala de noche neoyorquina que para hacer compras turísticas.
El rodaje de esa parte de la película, que se exhibirá en casi 3,400 salas de cine de todo el mundo, se realizó en las arenas del desierto de Marruecos el pasado noviembre.
Las actrices, encantadas con el rodaje marroquí, destacaron que su amistad se reafirmó en esas semanas, saliendo así al paso de los comentarios de la prensa sobre las diferencias entre ellas.
“Tengo unos recuerdos muy buenos de haber estado juntas esos días. En Nueva York es más difícil coincidir, pues cada una tenemos nuestras familias”, dijo Parker.
Esta película se estrena en Estados Unidos el 27 de mayo.
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