LA HABANA/AFP.- Presos políticos cubanos serán trasladados a partir de hoy a cárceles cerca de sus familias y los enfermos a hospitales, un paso que podría llevar a liberaciones tras un diálogo sin precedentes entre el presidente Raúl Castro y la Iglesia católica.
El opositor Guillermo Fariñas —en huelga de hambre desde hace tres meses— dijo a AFP que el obispo auxiliar de La Habana, monseñor Juan de Dios Hernández, lo visitó el sábado para informarle sobre la decisión que el Gobierno comunicó al propio cardenal Jaime Ortega.
“Es lo que la Iglesia le llama pasos previos en las peticiones que ha hecho. También informaron que quizás a fines de esta semana habrá otro encuentro para hablar de posibles liberaciones”, declaró Fariñas por teléfono desde el hospital de la central ciudad de Santa Clara, donde sigue el ayuno para exigir la excarcelación de 26 disidentes enfermos.
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Las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, se reunieron el sábado con Ortega y este domingo marcharán por la Quinta Avenida, como habitualmente lo hacen tras la misa en el templo de Santa Rita, oeste de La Habana, “muy esperanzadas” en la mediación de la Iglesia, dijo a AFP Berta Soler, una de sus líderes.
EXPECTATIVAS DE LIBERTAD
Fariñas, sicólogo y periodista de 48 años, que inició su ayuno el 24 de febrero —un día después de la muerte del preso opositor Orlando Zapata— expresó confianza en la Iglesia y se dijo dispuesto a dejar su protesta si el Gobierno libera a unos 10 ó 12 presos y define un calendario para otras excarcelaciones.
La disidencia calcula que 17 presos políticos están en cárceles fuera de sus lugares de residencia y al menos 25 los que están enfermos, de unos 200 que según la oposición existen en Cuba, aunque el Gobierno no los reconoce.
La información de Fariñas y el encuentro de Ortega con las Damas de Blanco fue confirmado a la AFP por una fuente de la Iglesia, que prefirió no ser identificada, aunque oficialmente aún no fue anunciada.
No obstante, aumentó la expectativa sobre liberaciones, como resultado inmediato de la reunión que sostuvo el miércoles Raúl Castro con Ortega y el líder de la Conferencia Episcopal, Dionisio García, la primera desde que relevó en el poder a su hermano Fidel hace cuatro años.
“Sería una excelente noticia. Es algo que habíamos pedido. De todo eso se habló en la reunión. Es un proceso”, afirmó a la AFP monseñor García, arzobispo de Santiago de Cuba (oriente).
Monseñor Jorge Serpa, obispo de Pinar del Río (oeste) y encargado de la Pastoral Penitenciaria de la Iglesia, destacó el “beneficio humano y social”, pues las familias deben “hacer sacrificios” para ver a sus presos por problemas de transporte. “Ayuda a limar asperezas. Todo esto es un proceso. Nadie está cerrado”, añadió.
“Hay seriedad en las conversaciones. Por eso esperamos que paulatinamente se vayan dando los diferentes pasos, como acercar a los internos a donde están sus familias, la atención esmerada a los enfermos, y algún tipo de libertad extrapenal”, comentó a la AFP el Arzobispo de Holguín, monseñor Emilio Aranguren.
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