Analistas políticos consideran que las últimas decisiones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Consejo Supremo Electoral (CSE), vistas como otro intento del gobernante Frente Sandinista (FSLN) de alcanzar los 56 votos que le permitan elegir a funcionarios y reformar la Constitución para establecer la reelección continúa, sin estar obligados a negociar con las otras bancadas, acorralan más a las fuerzas de oposición y las obligan a buscar una verdadera unidad que permita derrotar al partido de gobierno en las elecciones del 2011.
Para el jurista Sergio García Quintero, ante esas maniobras orteguistas, los líderes de la oposición están obligados a reaccionar y cambiar de estrategia. No pueden seguir contestando con “comunicados, proclamas, recogiendo firmas entre los ciudadanos y haciendo un montón de disparates”, cuando lo que hace falta es una posición decorosa, digna y fuerte.
“La oposición se merece la dictadura que tiene… Ahora comienzan los lamentos y todos los líderes políticos están como plañideras llorando por lo que no han sabido defender como hombres con decoro y dignidad. Porque la traición al pueblo ha sido constante. A los líderes políticos nunca les ha importado la suerte del pueblo y ahora es la suerte de ellos la que está amenazada”, asegura García Quintero.
Considera que la solución no debe surgir de los partidos, ni de “líderes que se consideran indispensables o predestinados por Dios” para dirigir el destino del país, sino del pueblo.
García advierte que deben escogerse “figuras en las que el pueblo pueda confiar y depositar sus esperanzas; debe escogerse un candidato que pueda atraer el respeto y el respaldo del pueblo, si no todo estará perdido”.
COMPROMISO CON EL PAÍS
Para Cairo Manuel López, jurista y ex presidente de la Asamblea Nacional, la oposición está obligada a buscar esa unidad con audacia, valentía y madurez.
Sugiere “madurez para aceptar las cosas, por un lado, y por otro para declinar de posibles ambiciones personales en el dado caso de que la estrategia general y la bienandanza del país exija un compromiso mayor con el país, y no un compromiso personal o sectorial”.
López sugiere que si algunos líderes insisten en anteponer sus ambiciones personales a los intereses del país, la consecuencia podría ser, por el lado de los partidos, una oposición que se presente fragmentada a las elecciones del 2011; y por el lado de los votantes, un elevado abstencionismo que podría facilitar el triunfo del Frente Sandinista.
Advierten que si la oposición insiste en imponer líderes poco confiables para los electores, terminará convertida en cómplice de la consolidación de la tiranía del presidente Daniel Ortega.
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