CORRESPONSAL/CHINANDEGA
El asedio a las costas del litoral Pacífico no es nuevo, una autoridad local de Chinandega recordó que esperaban una carga de cocaína hace dos años en el muelle de Puerto Corinto, la que según información, iba en tres contenedores de un buque mercante, pero fue descargada en alta mar.
Refirió que en esa ocasión la técnica canina “olfateó” al trío de contenedores y la Fiscalía y agentes antinarcóticos advirtieron lo fresco del sello. En esa ocasión no hubo reportes periodísticos al no encontrarse el cargamento.
El ingeniero Rodolfo Sandino, gerente de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), señaló que han conocido de indicios de barcos con droga.
Fue con el buque Vitality que la inteligencia policial, Antinarcóticos y el Ejercito propinaron el golpe que no permitió el tránsito de una tonelada 28 kilos y 277 gramos de droga por Nicaragua.
Una de los triunfos pírricos de la narcoactividad es que en esta ocasión no expusieron a personal ni a medio alguno.
El buque Vitality de bandera chipriota, inició un estricto itinerario, pasó por Hong Kong, Perú, Buenaventura, Colombia, luego por el litoral Pacífico, para permanecer fondeado en la estación piloto de Puerto de Corinto mientras era investigado hasta llegar al destino final, Puerto Quetzal en Guatemala.
El atardecer del jueves pasado en el registro minucioso de los sacos jumbos de cemento blanco, con la droga en el interior, pasó desapercibido el fiscal Boanerges Fornos, fue hasta el día viernes que se supo que estuvo presente en el conteo y el domingo que asistió a la incineración de los 938 tacos de droga.
Para juristas consultados no se agotaron las 48 horas que señala la ley para investigar el origen del cargamento y aunque no hubo detenidos, el barco zarpó luego de su misión de descargar 22 contenedores.
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