BANGKOK/EFE/AP
La alta comisionada de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Navi Pillay, afirmó que la violencia en Tailandia puede entrar en una “espiral sin control” si no se detiene pronto y se busca una solución pacífica al conflicto político.
Recordó que el plazo que dio el Gobierno a los manifestantes para abandonar el lugar donde se atrincheran, en la capital Bangkok, expiró la mañana del lunes, por lo que “existe un alto riesgo de que la situación entre en una espiral sin control”.
Pillay pidió a los manifestantes que eviten caer en el abismo de una mayor violencia y a las fuerzas del orden que se contengan en sus acciones.
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Los enfrentamientos entre ambos bandos han causado la muerte de al menos 66 personas y 266 heridos últimamente, aunque esta última cifra supera el millar si se consideran los actos de violencia registrados desde mediados de marzo cuando comenzaron las protestas.
La responsable de los derechos humanos en la ONU sostuvo que la situación sólo podrá resolverse a través de una negociación, de modo que urgió a los líderes de ambas partes a dejar de lado su “orgullo” e intereses políticos por el bien el pueblo tailandés.
Dijo que el Gobierno le ha informado de los principios que regulan el uso de municiones por parte de las fuerzas de seguridad, como son que primero deben ser tiradas al aire como advertencia y que su utilización debe ser el último recurso en defensa propia o para salvar la vida de otros.
Pillay dijo también que el primer ministro tailandés Abhisit Vejjajiva ha prometido que se realizará una investigación independiente sobre estos hechos de violencia, que —según la alta comisionada— también deberá determinar la causa de las protestas que han llevado a la actual explosión de violencia.
POSIBLE NEGOCIACIÓN
El Gobierno tailandés informó ayer que aceptará una oferta de tregua ofrecida por un líder de los opositores camisas rojas, pero condicionó las negociaciones a que los manifestantes más agresivos regresen a su campamento en el centro de Bangkok, mientras los enfrentamientos callejeros continuaron por quinto día consecutivo.
La oferta fue formulada por el líder de los camisas rojas Nattawut Saikuwa, quien llamó por teléfono celular al negociador principal del gobierno, Korbsak Sabhavasu. Fue el primer contacto directo entre ambas partes desde que comenzaron los enfrentamientos el jueves.
Sin embargo, Korbsak dijo que era poco probable que se lograran avances, pues las dos partes se mantenían alejadas en sus puntos de vista.
No se supo de inmediato cuál fue la respuesta de Nattawut.
Los llamados camisas rojas, que provienen de los sectores pobres del norte y noreste del país, exigen la renuncia del primer ministro Abhisit Vejjajiva, y que se convoque de inmediato a elecciones. Los manifestantes argumentan que el gobierno de coalición llegó al poder a través de la manipulación de las cortes y con el respaldo del ejército, que además simboliza a una élite nacional que es indiferente a sus problemas.
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