CORRESPONSAL/ESTELÍ
En contra de lo que calificaron como un despido arbitrario, los trabajadores y dirigentes de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) del hospital San Juan de Dios, de Estelí, iniciaron una protesta exigiendo la restitución de uno de sus compañeros de trabajo.
El responsable de la bodega de cocina, Carlos Palacios, fue despedido recientemente por supuestas deficiencias que causaron pérdidas al hospital, según la carta enviada por el director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais), doctor Víctor Triminio.
“El 21 de febrero del año en curso, 142 libras de carne de res que estaban bajo su custodia se descompusieron, y para evadir su responsabilidad cambió los hechos provocando incluso que, además del valor de la carne que suma 5 mil córdobas, se incurriera en un gasto adicional de 700 córdobas, pagando un técnico externo para evaluar los cuartos fríos, cuando de antemano usted sabía que el problema se había ocasionado por haber trasladado la carne al freezer”, dice en una de sus partes la carta de despido firmada por Triminio.
DEFICIENTE EN SU TRABAJO
Las autoridades del Silais culparon al responsable de bodega por la pérdida de la carne y lo señalaron de mantener deficiencias en sus funciones, sin embargo, los dirigentes de Fetsalud indicaron que los errores de la administración se los están atribuyendo al trabajador.
Pero el argumento principal del sindicato para rechazar el despido es porque el caso ya había sido ventilado en el Ministerio de Trabajo, donde no se dio lugar al mismo, por lo que después de hacer una asamblea general los trabajadores hicieron un plantón frente al hospital.
El delegado del Ministerio de Trabajo en Estelí, Mario Rugama, confirmó que para el caso de Carlos Palacios se conformó una Comisión Tripartita, en la que por mayoría se determinó que el despido estaba extemporáneo, por lo que no se dio ha lugar.
El secretario de comunicación y propaganda de Fetsalud en el hospital de Estelí, Álvaro José González, dijo que el despido es arbitrario.
LA PRENSA intentó obtener la versión del delegado del Silais, pero se negó a atendernos.
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