Nicaragua da por hecho que a partir del 22 de mayo próximo sumará la tercera Reserva de Biosfera del país, cuando la Isla de Ometepe sea reconocida como tal por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Sin embargo, la tarea a nivel nacional estará pendiente.
Para que Ometepe sea considerada Reserva de Biosfera en el propio territorio nacional, es necesario derogar la Ley 203, aprobada por la Asamblea Nacional en 1995, que cataloga a la isla como Reserva Natural y Patrimonio Cultural.
Un sitio declarado como Reserva Natural tiene como prioridad principal la conservación de las especies que habitan en la zona.
La Reserva de Biosfera es un sitio distinto: permite la conservación, pero promueve el desarrollo sostenible de los humanos. En otras palabras, es un sitio de equilibrio del bienestar del hombre con el de la naturaleza.
A mediados de esta semana los gobiernos locales de Altagracia y Moyogalpa, así como el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), la Unesco, junto con Flora y Fauna Internacional, anunciaron que están afinando los detalles de un proyecto de ley que cambie la categoría de la isla.
Un nuevo marco legal permitiría ejecutar un ordenamiento territorial en la isla, que permita a los pobladores y autoridades estar claros del uso más adecuado de cada terreno, según sus características naturales.
El proyecto de ley que se prepara sugiere que se instaure un Comité para la Reserva de Biosfera y brigadas locales que garanticen una cultura de conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible.
Si Ometepe se confirma como Reserva de Biosfera, se sumaría a Bosawas y a Río San Juan, como los sitios de Nicaragua con gran importancia internacional.
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