El nicaragüense Evert Briceño falló en su segundo intento por conquistar un título del mundo, porque anoche fue superado ampliamente por el argentino Omar “El Huracán” Narváez, en disputa del vacante título supermosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
En la tarjeta de LA PRENSA, Narváez también se impuso 118-108. Narváez mejoró su récord a 32-0-2, con 19 nocauts, mientras que Briceño cayó a 32-5-1.
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Tres puntos menos por penalizaciones del árbitro puertorriqueño Luis Pabón y un bajón de voltaje a partir del quinto round, hicieron añicos las pretensiones de triunfo de Briceño, quien lució sin herramientas ante el experimentado peleador argentino, que hizo historia al coronarse por segunda vez en su carrera en distintas categorías.
Pero lo más llamativo es que Narváez lo hace nuevamente ante un peleador nicaragüense, ya que en la primera ocasión doblegó al leonés Adonis Rivas para conquistar el título mosca de la OMB.
Briceño tuvo un buen desempeño en los primeros cuatro asaltos, boxeando con inteligencia, utilizando con certeza su jab y manteniendo a distancia al argentino.
Pero en el quinto vino la debacle de Briceño, cuando el árbitro Pabón le restó un punto por golpear a los bajos.
A partir de este momento Narváez tomó el control total de la pelea, boxeando, soltando con certeza su recto de izquierda y cortando el ímpetu del nicaragüense.
Narváez ganó claramente los rounds seis y siete, al igual que en el octavo cuando Pabón le volvió a quitar un punto a Narváez por cabezazo.
Ya a esta altura de la pelea, no había duda de la derrota de Briceño, sobre todo porque Narváez suelto, dominando a Briceño y manejando la pelea a su antojo.
Pabón le dio un último espaldarazo a Narváez en el round once, cuando le volvió a quitar un punto a Briceño por cabezazos, acabando de esta manera con las pocas aspiraciones que pudiera tener.
Lamentablemente, Briceño se guardó mucho la derecha. Su jab lució muy bien a ratos, pero hizo falta un golpe de contundencia, para controlar al argentino que lució a sus anchas en el Luna Park, respaldado por el árbitro Pabón y por un público que disfrutó al máximo su coronación.
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