ACAN-EFE
Una misión del Centro Carter llegó hoy a Nicaragua para explorar la actual crisis institucional que atraviesa este país y mantener encuentros con representantes del Gobierno de Daniel Ortega y de la oposición.
La delegación del Centro Carter es encabezada por el director de su Programa Adjunto de las Américas, Marcelo Varela-Eracheva, y Shelley McConnell, encargada de asuntos electorales en Nicaragua en los pasados comicios generales de 2006, indicó hoy a Acan-Efe una fuente del organismo que pidió el anonimato.
La misión de la institución, fundada por el ex presidente de EE.UU. Jimmy Carter, permanecerá en Managua hasta el jueves, agregó la fuente.
«Yo tengo una reunión con ellos mañana (miércoles) y andan recogiendo elementos para documentar el hecho de que Nicaragua es el único país de América Latina que hoy por hoy carece de futuro electoral», señaló, por su lado, a periodistas el ex candidato presidencial y disidente del sandinismo Edmundo Jarquín.
Según Jarquín, coordinador del opositor Movimiento Renovador Sandinista (MRS), el futuro electoral de Nicaragua es «la semilla de una crisis superior para los próximos años, si eso no se resuelve a tiempo».
El político opositor sostuvo que la visita del Centro Carter a Nicaragua responde a una preocupación expresa de dos ex mandatarios, un ex primer ministro y tres ex vicepresidentes americanos sobre la actual crisis institucional que atraviesa el país.
Los ex presidentes Jimmy Carter (Estados Unidos) y Osvaldo Hurtado (Ecuador), junto al ex primer ministro Joe Clark (Canadá), urgieron al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, el 22 de abril pasado, convocar a una reunión del Consejo Permanente de ese organismo «para salvaguardar la democracia, la paz y la estabilidad en Nicaragua».
Esa petición fue respaldada por los ex vicepresidentes Humberto de la Calle (Colombia), Eduardo Stein (Guatemala) y Sergio Ramírez (Nicaragua), entre otros políticos americanos que se denominan «Amigos de la Carta Democrática Interamericana».
El Congreso nicaragüense funciona a medio gas desde octubre pasado, cuando comenzó a gestarse la actual crisis, después de que los magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia declararon inaplicable el artículo constitucional que prohíbe la reelección presidencial consecutiva y limita a dos el número de mandatos.
Ese fallo, dictado por la Sala Constitucional en una sesión celebrada en una controvertida sesión sin la mitad de los magistrados del órgano -los liberales- fue criticado por la oposición, que entonces prometió unirse para contrarrestarlo.
La crisis se profundizó en enero pasado después de que Ortega emitiera un decreto mediante el cual prorroga y ratifica en sus cargos a autoridades de diversas poderes del Estado cuyos mandatos expiraron o expiran este año, facultad que, según la oposición, corresponde al Parlamento.
El disidente sandinista defendió una posible intervención de la OEA en la actual crisis de Nicaragua, bajo el argumento de que Ortega acudió a ese organismo en junio de 2009 para condenar el golpe de Estado contra el entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
«De tal manera que lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa (y) el presidente Ortega ahora va a recibir parte de su propia medicina», apuntó.