WASHINGTON/AP
- Los republicanos no han dado señales sobre su posible bloqueo a la nominación de Kagan, pero sin duda la cuestionarán sobre su poca práctica en cortes, sus escasos escritos legales y sus objeciones sobre las políticas del ejército sobre militares homosexuales.
Los jueces de la Corte Suprema tienen un enorme poder en Estados Unidos. Su voto es decisivo en asuntos de vida o muerte, libertad civil y las facultades del Gobierno y tienen puestos vitalicios.
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El presidente Barack Obama nominó ayer a la procuradora general Elena Kagan a la Corte Suprema, elogiándola por su independencia e integridad y abriendo la posibilidad de que el máximo tribunal del país tenga por primera vez a tres mujeres en su sala.
Se espera que Kagan tenga una ratificación relativamente fácil por parte del Congreso y si es ratificada, será la tercera mujer en el máximo tribunal estadounidense de nueve miembros, algo hasta ahora sin precedente.
En la corte ya trabajan las juezas Sonia Sotomayor, de ascendencia puertorriqueña, y Ruth Bader Ginsburg.
En un discurso de presentación de su candidata, de 50 años, Obama dijo que Kagan traerá excelencia, independencia, integridad y pasión a la Corte Suprema.
En una ceremonia en la Casa Blanca, Kagan dijo que el hecho de haber sido nominada a la Corte Suprema es “el honor de toda una vida”.
El Senado determinará si Kagan será quien reemplace al juez en proceso de jubilación John Paul Stevens. Los demócratas controlan la cámara alta con 59 votos, uno menos del que necesitarían para evitar una posible maniobra obstruccionista de los republicanos contra la nominación.
Siete republicanos votaron por la nominación de Kagan para que fuera procuradora general.
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