Por BBC Mundo y EFE
Fotos de LA PRENSA/Agencias
El colapso de la plataforma Deepwater Horizon de la empresa British Petroleum en el Golfo de México y la amenaza que significa el derrame petrolero para las costas de Luisiana, Estados Unidos, es un duro recordatorio de los peligros de la industria de la perforación en mar abierto.
Expertos advirtieron en el Congreso de Estados Unidos que el reciente derrame de crudo en el Golfo de México podría superar los 40 mil barriles (6.4 millones de litros) diarios. El derrame comenzó el pasado 20 de abril a raíz de una explosión y posterior hundimiento de una plataforma petrolífera operada por British Petroleum y desde ya se prevén consecuencias económicas y turísticas incalculables, razón por la cual hasta el presidente Barack Obama dijo estar dispuesto a trabajar “horas extras” en la búsqueda de soluciones.
El pozo submarino de donde se extrae el crudo tiene tres filtraciones que provocan una filtración constante calculada hasta ahora en 800 mil barriles de petróleo al día aproximadamente. Se dice que éste podría ser el mayor suceso provocado desde el hundimiento del buque Exxon Valdez, frente a las costas de Alaska, en 1989.
Las dimensiones de esta catástrofe son tales que ninguna prospección de petróleo será autorizada hasta que no se aclaren las causas del accidente que acabó con el hundimiento de la plataforma petrolífera en el Golfo de México.
Entre los planes del presidente estadounidense, Barack Obama, anunciados a finales de marzo, se encontraba el comenzar perforaciones en las costas del Atlántico y de Alaska, pero ahora, los planes han quedado congelados.
British Petroleum es la compañía con mayor presencia en las perforaciones que se hacen en el Golfo de México y posee numerosas plantas en Estados Unidos y el resto de América Latina.
En su historial figuran varios antecedentes en materia de seguridad industrial. A finales del año pasado un jurado en Estados Unidos le ordenó el pago de 100 millones de dólares a diez trabajadores que alegaban que el escape de una sustancia tóxica en una refinería de petróleo les había provocado daños en la salud.
Esta vez, en el caso de la plataforma Deepwater Horizon, British Petroleum dijo que asumirá los costos de limpieza que podrían alcanzar los 15 mil millones de dólares, pero las culpas y responsabilidades podrían ir más allá de eso ya que existen otras empresas implicadas en la operación de la plataforma hundida.
Transocean, por ejemplo, es el principal contratista en materia de perforación en aguas profundas. Además de ser el dueño de la plataforma es el encargado de su manejo. Otra que podría ser señalada es la compañía Cameron International, fabricante del mecanismo para contener el derrame en caso de un accidente, mecanismo que no funcionó correctamente con la Deepwater Horizon.

CONTRACORRIENTE
Uno de los problemas a los que se deben enfrentar los ingenieros que luchan por contener el avance de la mancha negra son las corrientes marinas que pasan frente a las costas del Golfo de México las que, aunque el derrame se inició el 22 de abril pasado, aún no permiten vaticinar cuándo y qué regiones recibirán el grueso del impacto.
“En esta zona hay un sistema muy complejo de corrientes cercanas a la costa. Y mar adentro también hay un fuerte flujo de corrientes oceánicas. Una de ellas es la Corriente del Lazo que se convierte eventualmente en la Corriente del Golfo a medida que se traslada hacia el norte a lo largo de la costa este”, explicó Steve Lohrenz, oceanógrafo de la Universidad del Sur de Mississippi.
La corriente del Lazo es una corriente cálida estacional que tiene lugar en primavera y verano y circula en el sentido de las agujas del reloj. Si el vertido se suma a las aguas de esta corriente —si es que no lo ha hecho ya— el crudo podría desparramarse por una zona mucho más amplia, contaminando desde los Callos de Florida hasta el Cabo Hatteras, en Carolina del Norte.
A través de radares e imágenes satelitales los científicos siguen de cerca tanto la trayectoria —que también está marcada por el cambio en la dirección de los vientos— como la forma que la mancha de crudo va adquiriendo con el paso de las horas.
Imágenes recientes muestran que su superficie podría compararse con el tamaño de Puerto Rico y que ha dejado de ser una masa uniforme para transformarse en un acumulación de retazos, probablemente debido a la acción de los vientos y el mal tiempo registrado en los últimos días.
“Lo que puede estar sucediendo es que, sencillamente, el petróleo esté mezclado de tal forma con el agua que no sea posible verlo a través de las imágenes satelitales… De ser así (el petróleo) podría volver a asomarse a la superficie con el correr de los días”, añadió Lohrenz.
Otra característica de la mancha —y esto es un elemento que juega a favor— es que, según explica Lohrenz, el 80 por ciento parece ser una capa ligera y sólo el 20 por ciento una emulsión más densa.
- En los últimos cuarenta años Estados Unidos ha sufrido varias mareas negras importantes. El 29 de marzo de 1971 el petrolero estadounidense Texaco Oklahoma naufragó a cien millas de cabo Hatteras, en la Costa Este, y vertió al mar 32,900 toneladas de crudo.
8 de junio. El petrolero Mega Borg derramó 20,500 toneladas de petróleo en Galveston, al sureste de Texas.
1990 – 16 de septiembre. El buque petrolero Júpiter ardió por completo en City Bay, Michigan.
1993 – 10 de agosto. Tres buques chocaron en la bahía de Tampa, Florida, entre ellos el Bouchard, que derramó más de 84 toneladas de hidrocarburos.
2007 – 7 de noviembre. El carguero surcoreano Cosco Busan, de casi 280 metros de eslora, chocó contra la base del puente que une San Francisco con la ciudad de Oakland en medio de una densa niebla. Se derramaron más de 132 toneladas de crudo y los vertidos llegaron a las costas de California.
2010 – 23 de enero. La colisión entre dos barcos, un buque cisterna de 182 metros de eslora que transportaba petróleo y un barco grúa que remolcaba una barcaza, causó el derrame de 1,700 toneladas de crudo en el puerto de Port Arthur, en la vía de navegación Sabine-Neches, a 150 kilómetros de Houston.
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“Es una buena noticia porque quiere decir que es más fácil que se evapore de la superficie del mar a medida que queda expuesta a los rayos del sol y que van mejorando las condiciones climáticas”, añadió.

AVANCES
Tres filtraciones provocaron el hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon el 22 de abril. Desde entonces, la compañía British Petroleum ha puesto en práctica diversos mecanismos para corregir las fallas y contener el avance del derrame de petróleo en el océano.
Entre los esfuerzos puestos en marcha está la quema controlada del crudo que ha emergido a la superficie.
Ésta es una medida sencilla ayuda a remover la mancha negra, sin embargo, es bastante criticada porque traslada la contaminación hacia la atmósfera a través del humo tóxico que se desprende. Se recomienda realizar la quema sólo cuando el clima esté calmo y la mancha negra se encuentre alejada de las costas.
Además, la British Petroleum ha mando a colocar largas mallas de contención que flotan en la superficie y cuelgan por debajo del mar para evitar la propagación. Esta medida ha servido de alivio, en parte, para algunos pescadores que se encuentran sin empleo tras la baja en la demanda de mariscos en la zona.
Hasta ahora la compañía responsable de la planta hundida ha colocado 25 kilómetros de redes y asegura tener disponibles 95 kilómetros más. Una vez que la sustancia es acorralada con las mallas, ésta puede ser succionada y trasladada en barcazas.
Otro de los métodos utilizados para combatir los derrames de petróleo es la utilización de químicos que aceleran el proceso de dispersión natural del crudo. Durante esta semana aeronaves sobrevolaron la zona y rociaron la mancha de petróleo con 288 mil litros de esas sustancias y aún quedan unos 337 mil litros disponibles y la compañía solicitó incrementar la producción de éstos.
Una cuarta opción es la creación de pozos alternos que ayuden a disminuir la presión del flujo de petróleo en la planta, el único problema es que esta medida demora dos y tres meses en ser culminada.
Mientras todos estos mecanismos continúan en marcha, con robots sumergibles dirigidos a control remoto continúan su tarea de tratar de sellar las fugas en la planta. A finales de esta semana lograron reparar el daño en una de las fallas detectadas. Por ser la más pequeña de las tres, los expertos aseguraron que el impacto en la reducción de la fuga no sería tan notorio.
Una cámara metálica que funcionaría como una cápsula de contención fue finalizada este miércoles y se espera que durante este fin de semana logra ser colocada sobre la plataforma hundida.
Ésta es la medida más esperanzadora para la British Petroleum, ya que se espera que una vez colocada, contenga todo el líquido derramado en su interior, para luego ser succionado y almacenado de una manera menos peligrosa.
La cámara, domo o cápsula de hierro mide doce metros de alto, posee un diseño original, y a pesar de todas las esperanzas, los resultados podrían se experimentales ya que será la primera vez que se realiza esta medida a una profundidad tan grande como los más de 1,500 metros de separación entre la plataforma hundida y la superficie marina.
IMPACTO ECONÓMICO

El impacto económico es hasta ahora incalculable. Los estados de Luisiana, Florida y Alabama que comparten una de las zonas pesqueras más ricas del mundo se declaran en estado de emergencia, y en Venice, el último poblado de Luisiana donde se puede llegar por tierra, muchos de sus pescadores están paralizados debido a la contaminación en los mariscos.
Este lunes, el presidente Barack Obama responsabilizó directamente a la British Petroleum (BP) por los daños que se ocasionen en el Golfo de México, una de las zonas de pesca más ricas del mundo, repleta de mariscos, ostras, mejillones, cangrejos y múltiples especies de peces.
“Permítanme ser claro, BP es el responsable de este derrame. BP pagará la cuenta… El petróleo que sigue saliendo del pozo podría dañar gravemente la economía y el medio ambiente de nuestros estados en el Golfo… Y esto podría extenderse por un largo rato. Podría hacer peligrar el sustento económico de miles de estadounidenses que aquí viven”, dijo Obama a periodistas tras su llegada a la población de Venice, en el estado de Luisiana.
Si bien las autoridades señalan que el crudo más denso se encuentra aproximadamente a ocho kilómetros de la costa, el olor intenso ya se ha hecho sentir en las poblaciones locales.

Además de tratar de frenar el derrame en el océano, gran parte de los esfuerzos están concentrados en impedir que el petróleo toque la costa y y perjudique a este ecosistema de marismas que alberga, entre otras, a miles de especies de aves migratorias.
Incluso, las acciones de la British Petroleum se han visto afectadas tras la caída de un 4.3 por ciento luego de que los inversionistas examinaran el costo estimado de la limpieza del derrame, que fue calculado en unos 15 mil millones de dólares.
Todos temen que el crudo emanado tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon llegue a las costas de ese pueblo conocido como la “capital mundial de la pesca”, donde el Gobierno de Estados Unidos ha enviado 1,900 trabajadores para lidiar con la emergencia y más de 300 barcos y aviones. Mientras tanto, México sólo monitorea el avance de la mancha del crudo a través de los Ministerios de Marina y de Medio Ambiente.

Entre las tragedias más graves de este tipo en el mundo destaca la sucedida el 24 de marzo de 1989 cuando el buque norteamericano Exxon Valdez chocó contra un arrecife, en el estuario de Prince William Sound (Alaska), y vertió al agua 42 mil toneladas de petróleo, causando una marea negra de 6 mil kilómetros cuadrados y el mayor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.
El 3 de junio de 1979 se produjo otra de las grandes tragedias ecológicas cuando el buque plataforma mexicano Ixtoc One se rompió en la bahía de Campeche (México) y vertió al mar 420 mil toneladas de crudo. La enorme marea negra afectó durante más de un año las costas de un área de más de 1,600 kilómetros cuadrados.
En agosto de 1994, la rotura de un oleoducto en la república autónoma de Komi, en el norte de Rusia, causó una catástrofe ecológica de grandes dimensiones, al derramar entre 200 mil y 300 mil toneladas de petróleo sobre los campos de Usinsk y los ríos Usa y Kolva.
La más importante del último año se produjo el 21 de agosto de 2009 en el Mar de Timor, causada por un derrame de gas y petróleo en dos plataformas petroleras de la compañía PTTEP Australasia. El vertido fue de 450 toneladas de crudo y formó una extensa marea negra que cubrió 10 mil kilómetros cuadrados en el sudeste asiático.
Además de estas tragedias causadas por accidentes, destaca entre los mayores vertidos de petróleo de la historia el provocado por el Gobierno de Irak, que en enero de 1991 arrojó al golfo Pérsico más de un millón de toneladas de crudo de los pozos de Kuwait para dificultar el desembarco aliado. La mancha de petróleo se extendió alrededor de 3,200 kilómetros cuadrados e infligió enormes daños ecológicos.
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