El secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y Obispo de Chontales, monseñor René Sándigo, aseguró que Nicaragua se está “envejeciendo” prematuramente porque muchos de sus valores se han visto opacados por varias instituciones que coordinan la nación y que han dado un mal ejemplo a los nicaragüenses.
Sándigo señaló que quienes coordinan estas instituciones son los “primeros culpables” de denigrar, desgastar y hacer envejecer prematuramente a Nicaragua, haciendo clara alusión a los gobernantes de turno.
El Obispo hizo estas reflexiones durante la homilía que realizó ayer en celebración del 30 aniversario de la aparición de la Virgen en Cuapa. En el oficio religioso comparó a Nicaragua con la prima de María, Isabel, una mujer de edad avanzada.
“Así como el sufrimiento hace envejecer a las madres, también Nicaragua tiene hijos mal portados que la han hecho envejecer prematuramente”, dijo.
“Por ellos nosotros hoy tenemos que analizar qué es lo que ha hecho envejecer a Nicaragua”, agregó el jerarca católico.
Aunque el Obispo también hizo referencia a los problemas económicos y la falta de trabajo como factores que agobian a la población, señaló que la violencia es una de las principales causas de ese envejecimiento.
- La Virgen de Cuapa apareció el 8 de mayo de 1980 al vidente Bernardo Martínez, cuando en el país se vivían tiempos de guerra. Construyan la paz, no la pidan, habrían sido las palabras que la Virgen le pronunció al campesino.
Sándigo también indicó que las experiencias dolorosas que está viviendo la sociedad nicaragüense, agudizadas por la crisis económica, por la división y la inseguridad, también mueven a que nos volvamos hacia Dios. Debemos buscar lo mejor, y lo mejor es Dios, puntualizó.
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Las palabras de Sándigo fueron entendidas como una fuerte crítica al Gobierno de Nicaragua, dados los acontecimientos acaecidos en semanas anteriores, cuando turbas impidieron, a punta de piedras y morteros, el ingreso al parlamento de los diputados de oposición para discutir la ley que anularía el decreto presidencial en el que se prorroga el período de algunos funcionarios públicos; una acción que se ha vuelto característica de este Gobierno.
“Nicaragua se ha desgastado con la violencia, porque con facilidad cogemos piedras, cogemos palos y nos garroteamos unos a otros (…), pero en esos momentos de violencia fuerte, en esos momentos de guerra, en esos momentos de odio, de matancina, en esos momentos de intriga, es donde aparece este mensaje de paz de la Virgen”, manifestó Sándigo.

LOS MANDA A LA REFLEXIÓN
Aunque Sándigo evitó hacer señalamientos específicos de quiénes han hecho “envejecer” al país, hizo un llamado a todos los nicaragüenses para que revisen sus conciencias y determinen cuánto han aportado para el “rejuvenecimiento” o el “envejecimiento” de la sociedad.
Cuando LA PRENSA le consultó si los gobernantes eran esos “hijos mal portados” a los que hacía referencia, Sándigo indicó: “Creo que también las instituciones gubernamentales tendrían que hacer una revisión de cuánto han aportado al rejuvenecimiento de la sociedad nicaragüense”.

30 AÑOS DE MILAGROS Y FE
A esta misa, donde Sándigo pronunció esa enérgica homilía, llegó vestida de blanco María Luisa Cuan. Desde hace 30 años ella viaja desde Matagalpa para pagarle a la Virgen los milagros de los que la ha hecho beneficiaria.
Según ella, en el año de las apariciones su hija había sufrido múltiples quemaduras, luego de un año no había conseguido que las llagas cicatrizaran.
“Yo sufría cuando la estaban curando, entonces venimos aquí y cuando hicimos oración después de la eucaristía, yo levanté mis ojos y mi vista se fue a un letrero que decía ‘no pidan la paz, yo estoy llorando mucho’, entonces yo le pedí a la Virgen que llorara sobre la quemada de mi hija, porque no se sanaba. Ahorita mi hija, gracias a Dios y a la Virgen, es una profesional”, aseguró la mujer entre lágrimas. En esta ocasión le llegó a pedir a la Virgen de Cuapa la paz para Nicaragua.
Doña Rosita Ferrufino, sin embargo, no pide milagros tan grandes, en medio de la multitud se encuentra sentada escuchando la misa, pues le es casi imposible verla; eleva su plegaria y le pide a la Virgen que le ayude a recuperar su visión. “Yo les estoy pidiendo, porque ya no veo, que aunque sea me deje una chispa para ver dónde debo poner el pie, eso es lo único que le pido”, expresó Ferrufino, quien realizó su peregrinaje desde León.
Cientos de feligreses llegaron al Santuario de las Apariciones, pidiendo por la salud de la familia, la situación económica del país, por sus familiares en el extranjero o por la paz para Nicaragua.
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