Credito: El salario actual de los maestros apenas alcanza para comprar menos de la mitad de la canasta básica, valorada en 8,658.5 córdobas.

Economía para maestros

Mayra Jarquín es una de las tantas maestras que estaban dispuestas a ir a “la lucha”, es decir, a huelga, para conseguir el anhelado aumento salarial equivalente a 92 dólares (1,969 córdobas) que estaban solicitando al Gobierno. Pero ahora, con el bono de 529 córdobas prometido por el Presidente, aunque no está totalmente satisfecha, los ánimos han disminuido por el temor de que un reclamo más provoque despidos.

Fotos de La Prensa/Uriel Molina/Archivo


Mayra Jarquín es una de las tantas maestras que estaban dispuestas a ir a “la lucha”, es decir, a huelga, para conseguir el anhelado aumento salarial equivalente a 92 dólares (1,969 córdobas) que estaban solicitando al Gobierno. Pero ahora, con el bono de 529 córdobas prometido por el Presidente, aunque no está totalmente satisfecha, los ánimos han disminuido por el temor de que un reclamo más provoque despidos.

“Me alegra en parte”, dice la mujer mientras se lleva a la boca una cucharada de arroz y frijoles en bala, su almuerzo.

“El director nos dijo que entre el 15 y el 30 de mayo vamos a recibir el bono”, comenta. Pero desde ya sabe que ése será un dinero que no podrá tocar.

Su salario alcanza —en teoría— los 3,500 córdobas, incluyendo sus títulos y los 28 años en el ejercicio magisterial; pero en la práctica recibe aún menos.

Con las deducciones y un embargo que le acaban de practicar por el consumo en una tarjeta de crédito que un banco le otorgó “de cortesía”, Jarquín recibe solamente 2,800 córdobas, con los que tiene que cubrir sus gastos domésticos.

El magisterio es considerado uno de los sectores peor pagados en Nicaragua y además el salario de los maestros nicaragüenses es el más bajo en comparación con el resto de la región centroamericana.

En Costa Rica, el Ministerio de Educación aprobó el año pasado un aumento extraordinario de 15.63 por ciento (173.9 dólares) para quienes poseen el título de licenciado. El salario que recibían antes era aproximadamente de 234.50 dólares y ahora ronda los 400 dólares, según información publicada en el diario La Nación.

Mientras, en El Salvador el salario de este gremio es de 372 dólares. Antes del aumento en Costa Rica, El Salvador era considerado el país que mejor pagaba a sus maestros.

En Honduras el salario oscila entre los 174 dólares y en Guatemala es de 188 dólares, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Los maestros luchan cada día contra las dificultades económicas. El profesor Juan José Rodríguez viaja en bicicleta entre un colegio y otro para ahorrar gastos.  LA PRENSA/U. MOLINA
47 MIL EDUCADORES

El sistema de educación pública de Nicaragua posee alrededor de 47 mil educadores. De éstos, 36 mil son maestros de primaria y más de 10 mil de secundaria.

Durante décadas han demandado aumentos que conviertan su salario en un salario digno. Pero nunca, ninguno de los gobiernos ha logrado hacer un cambio sustancial en la economía de los educadores.

La historia de la profesora Mayra Jarquín, quien imparte clases en la Escuela 4 de Abril, en la Zona 5 de Ciudad Sandino, es nada más “un botón” que demuestra las carencias que vive a diario la gran mayoría de maestros en Nicaragua.

¿Cómo hace para dar abasto con todos sus gastos? La respuesta es sencilla, reduce todo lo que puede.

En su dieta sólo cabe lo “básico” de la canasta básica: arroz, frijoles, algo de pasta, tortillas, queso, café, azúcar y “tomatitos, chiltomas, cebolla para que el arroz vaya medio riquito”, dice.

En algunas ocasiones, que por lo general son dos veces al mes, compra libra y media de recorte. Ésos son los días en que se come carne en la casa de la profesora Jarquín.

El “recorte” es carne de mala calidad que queda incrustada en la piel de las reses durante el destace y que luego es “recortada” y vendida en los mercados.

Sólo en alimentación esta maestra invierte más de dos mil córdobas. Con los 800 que en teoría le quedan, paga el alquiler de su casa, que en realidad no es más que un cuarto pequeño en el que tres sábanas hacen las veces de paredes divisorias entre la cocina, la sala y el dormitorio que comparte con la menor de sus hijas y dos nietos.

La profesora Mayra Jarquín, por ejemplo, ya tiene comprometido el bono de 529 córdobas que el Presidente prometió.
LA PRENSA/U. MOLINA

PÍRRICO AUMENTO

La demanda salarial impulsada por los diversos sindicatos magisteriales desde finales del año pasado consistía en un incremento de 1,955 córdobas para primaria y 2,235 córdobas para secundaria.  Pero ante la amenaza de una huelga general de maestros, el presidente Daniel Ortega salió al paso con una “oferta” que apenas cubre entre el 4.2 y el 5.2 por ciento de lo que pedían.

Además, en la celebración del Día del Trabajador, el primero de mayo, Ortega anunció que a partir de este mes y hasta diciembre entregarán un bono de 529 córdobas a los trabajadores de la Salud, Policía, Ejército y Educación.

Los maestros pedían un aumento salarial, pero la respuesta que muchos seguidores políticos aplaudieron en la concentración realizada en Carretera a Masaya es nada más un agregado que indiscutiblemente apaciguó los ánimos de huelga, pero que no da respuesta a una problemática que se viene arrastrando.

Con la inversión que el Gobierno está dirigiendo al sector educativo público del país, difícilmente se podría solucionar el rezago salarial que padecen los 47 mil maestros de Nicaragua.

Las proyecciones presupuestarias hasta el 2013 indican que el gasto en educación irá en picada y los maestros serán uno de los sectores más afectados por la carestía de la vida.

El ex ministro de Educación, Carlos Tünnermann, explica que la calidad de la educación no será solucionada si el Gobierno no invierte en el salario de los maestros y mejora las condiciones en que éstos trabajan.

Los organismos de la sociedad civil insisten en que para solucionar los problemas educativos, principalmente el tema salarial, es necesario destinar por lo menos el siete por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cerca de 10 mil millones de córdobas, según estimación del economista Adolfo Acevedo.

Acevedo no logra explicarse por qué el Gobierno decidió otorgar un bono y no un verdadero aumento salarial en la planilla del magisterio, cuando, desde su punto de vista sí hay recursos derivados de la sobre-recaudación de impuestos en el 2009.

Según explica el economista a través de un correo electrónico, el monto global del bono prometido ascendería a unos 32 millones de dólares y la sobre-recaudación del año pasado fue de 38 millones de dólares, equivalentes al 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

“Se ha argumentado que no puede utilizarse la sobre-recaudación para aumentar de manera permanente el Presupuesto, porque la obtención de una sobre-recaudación se trata de un evento ‘coyuntural’… A mí me sorprende esta afirmación, y demuestra falta de nociones matemáticas y de proyección presupuestaria, básicas y elementales”, señala.

Y explica que la sobre-recaudación representa un aumento permanente en el nivel de la recaudación, a menos que el Gobierno considere que la carga tributaria en 2010 y los años siguientes, ni siquiera se va a mantener al mismo nivel que alcanzó en 2009 (año de crisis).

DÉFICIT

Aunque por ahora los ruidos de huelga cesaron, los maestros continúan inconformes con el aumento de apenas 150 y 200 córdobas que el Gobierno aplicó en sus salarios.

Esos númerosse reflejan en las peripecias que deben realizar los maestros para poder cubrir el déficit que les deja su salario.

Muchos de ellos deben trabajar dobles plazas o inventarse algún negocio que les asegure una entrada “extra” con todo el sacrificio que implica.

La rutina del profesor Juan José Rodríguez comienza a las cinco de la mañana. En una hora aproximadamente se alista para ir al centro donde trabaja desde hace siete años, el Instituto José de la Cruz Mena, en Managua.

En su bicicleta, Rodríguez da pedal desde el barrio Riguero hasta las cercanías de Plaza el Sol, llevando encima nada más su mochila y dos córdobas en el bolsillo, “por si se me baja una llanta”, dice.

Al mediodía, al finalizar el período matutino de clases, este maestro vuelve a montar su bicicleta para trasladarse al Instituto Miguel Larreynaga, cerca del mercado Iván Montenegro. En el bar del colegio fía el plato de comida que cuesta 40 córdobas.

Rodríguez explica que “a pesar que tengo dos plazas y en una escuela gano 3,500 y en la otra 4,000 córdobas, mi situación es lamentable. Con lo que tengo de gastos no me sobra ni para un agua helada. Tengo que pagar alquiler de casa, agua, luz, canasta básica, además los gastos de mi hijo que aunque va a la escuela pública, al inicio de clase me quitó 2,000 córdobas. Es triste esta situación. Ahora tenemos que pagar internet porque no tenemos suficientes materiales didácticos”.

En Costa Rica el salario promedio es de casi 400 dólares, que en Nicaragua equivalen a poco más de ocho mil córdobas. Para poder ganar eso, este maestro debe trabajar doble plaza, lo que duplica las horas de desvelo para calificar exámenes, poner notas en los boletines y planificar las clases.

Pero hay más. El profesor Juan José Rodríguez triplica su tiempo para trabajar los sábados en un pequeño taller de computadoras que ha instalado en su casa. Aunque esta actividad no le genera muchas ganancias, ya es algo. Y ante la decepción del magisterio, ya está preparándose para un cambio, por eso todos los domingos recibe clases de Derecho, en una universidad pública.

Ena Fuertes, miembro de la Unidad Sindical Magisterial  (USM).

ANHELAN UNA «CASA PARA EL PUEBLO»

Uno de los anhelos de la profesora Mayra Jarquín es algún día llegar a tener una casa propia y dejar de pagar alquiler por un lugar tan reducido como el que habita actualmente.

Ante la falta de oportunidades para recibir un crédito con los bancos privados, sueña que algún día sea beneficiada con una de las “Casas para el Pueblo”, un programa impulsado por el Gobierno con financiamiento venezolano. Pero hay un problema, los beneficiados de estos programas sociales son casi siempre afines a la corriente política del gobernante.

En Nicaragua los movimientos sindicales están divididos por colores políticos y el magisterio no escapa a ese comportamiento.

En total los maestros están agrupados en 14 sindicatos, pero de éstos, lo movimientos más fuertes son el de los “andenistas”, Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN) y los pertenecientes a la Unidad Sindical Magisterial (USM).

ANDEN es de la corriente sandinista, pero aún así, estuvo de acuerdo con que el gremio merecía un aumento salarial de 92 dólares.

El profesor José Siero, de la USM, comenta que si un profesor desea tener beneficios como entrar al proyecto “Casas para el Pueblo”, o sencillamente resolver algún problema, se les dificulta porque no lo atienden si no está afiliado a ANDEN, “Ya me ha pasado que ni me voltean a ver, ése es el requisito para que lo atiendan a uno, ser del partido de gobierno”, afirma.

José Siero, miembro de la USM.

UNA VIEJA DEMANDA

El maltrato a los maestros no es para nada nuevo y las demandas por aumentar sus salarios no han perdido vigencia esté el Gobierno que esté.

La profesora Jarquín recuerda que hace 28 años, cuando debutó como maestra en un jardín infantil, ganaba cien córdobas. Para entonces, ya tenía a sus seis hijos, el esposo los había abandonado y de remate, tenía que lidiar con las enfermedades de todos porque contrario a lo que se cree, muchas maestras trabajan sin cotizar en el Seguro Social y por consiguiente no tienen acceso ni siquiera a los servicios de salud.

Por todas las necesidades, esta maestra que ahora tiene 56 años y padece los males de la diabetes, tuvo que vender su casa. “Hace 16 años que vivo posando y alquilando”, comenta antes de dar el último bocado al almuerzo del día.

Es mediodía en punto, el calor de Managua sofoca y más a ella que suda y suda a causa de la diabetes. También es hipertensa y hace poco se dio cuenta que tiene una mancha en uno de sus pulmones a causa de la tiza que ha manipulado durante sus años de magisterio.

Aunque enseñar es su fascinación, la profesora Mayra Jarquín quisiera jubilarse ya. La rutina la desgasta. Por la mañana imparte clases de segundo grado; por la tarde brinda reforzamiento a los vecinos de su comunidad y también imparte clases de Lengua y Literatura en un instituto se secundaria, en Ciudad Sandino.

Ya tiene 56 años, por Ley podría obtener una jubilación por vejez, pero dice que por todos los años que trabajó sin cotizar, todavía le hacen falta más de 300 cotizaciones. También tiene la posibilidad de jubilarse por incapacidad, pero igual, por muchas intenciones que tenga es el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social el que tiene la última palabra.

“Muchos maestros estamos decepcionados de serlo”, advierte el profesor Rodríguez, una afirmación que comparte la profesora Ena Fuertes, miembro de la Unidad Sindical Magisterial.

Fuertes decidió entrar al sindicato para defender los derechos de los maestros y buscar una solución a sus demandas.

“Entre los derechos que se violentan a los maestros están las pocas condiciones en infraestructura y materiales necesarios para dar la clase, bajo salario, a veces sucede que un maestro se enferma y por no dar la clase es motivo de despido, entre otros”, explica.

¿Por qué algunos maestros están decepcionados? “La respuesta es sencilla, a pesar que el área de educación es el pilar fundamental para el desarrollo de cualquier país, en Nicaragua no se invierte lo necesario, además los maestros no son tomados en cuenta”.

“No sé por qué pasa eso”, dice la profesora Jarquín. “No piensan que son lo que son por nosotros los maestros… El Presidente y la misma primera dama, Rosario Murillo… Todos pasaron por una escuela… mis hijos toda la vida quisieron un equipo de sonido y yo nunca pude comprarlo”, recuerda con tristeza.

Ahora sus seis hijos ya son adultos, pero las necesidades no han desaparecido. Hace un año se metieron a robar en la casa que alquilaba esta profesora, en la Zona 4 de Ciudad Sandino. Se le llevaron lo más valioso que tenía, su cocina, el tanque de gas y una cama que acababa de fiar con la tarjeta de crédito que el banco “cortésmente” le había proporcionado.

Ahora, con parte del salario embargado para pagar los intereses de la tarjeta de crédito, también debe saldar la cuenta que aún tiene pendiente con una casa comercial donde también había fiado algunos artículos para su humilde hogar.

“Me están pidiendo que pague cuotas de 800 pesos, pero no me da. Recibo 2,800 al mes, gasto dos mil en comida, 400 de alquiler y como aquí sólo se paga el mínimo de agua y luz, ahí son cien pesos más. ¿Cuánto me queda? Y eso sin meter los gastos en medicamentos y las jeringas que tengo que comprar porque me inyecto insulina en la mañana y en la tarde”, reclama.

El profesor Rodríguez resiente el trato y las descalificaciones que han recibido por los distintos gobiernos. “Todos los gobiernos nos han tratado como cero a la izquierda. Un ministro en una ocasión nos llamó animales, (Enrique) Bolaños nos dijo bisneros y el (ex) ministro (Miguel De Castilla) nos llamó borrachos”.

Probablemente no exista un solo maestro que se niegue a recibir los 529 córdobas del bono que ofreció Daniel Ortega producto de las ganancias de sus negocios con el petróleo venezolano, pero eso no calmará las demandas por aumento salarial justo y verdadero para los maestros.

El economista Adolfo Acevedo sostiene que según las proyecciones presupuestarias a corto plazo, la inversión en educación irá disminuyendo. Si en el 2009 fue de 4.09 por ciento del PIB, en el 2011 representará apenas el 3.86 por ciento del PIB. Peor aún, en el 2012 la inversión podría disminuir más y llegar al 3.64 por ciento del PIB y en el 2013 podría ser de 3.58 por ciento.

“Un maestro no puede vivir con este salario. Vamos a continuar nuestra lucha hasta conseguir que el magisterio alcance un salario digno porque la labor que realizamos no se acompaña con un buen salario. No es bien remunerada. Si hacemos cuentas el Gobierno tendría una gran deuda con nosotros”, enfatiza el sindicalista de la USM, Arsenio Vivas.

Después de tantas presiones, a finales de marzo el único reajuste que permitió el Gobierno en el salario de los maestros fue nada más 150 y 200 córdobas para los maestros de primaria y secundaria respectivamente.

Con el salario real que recibirán los maestros de primaria y secundaria podrán adquirir sólo la mitad de los productos de la canasta básica, que en marzo tenía un costo de 8,658.5 córdobas.

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