Con una hora de retraso se realizó ayer en el Juzgado Penal de Masaya la audiencia por violación agravada contra el cadete de taxi Jorge David Barrera Herrera, de 29 años.
Los ánimos se caldearon porque cerca de un centenar de mujeres se presentaron al recinto judicial a apoyar a la víctima, quien es activista de la Red de Mujeres contra la Violencia.
El judicial Leonel Alfaro admitió la acusación presentada por la Fiscalía, lo remitió a juicio para el 12 de julio a las 9 de la mañana y le ratificó la prisión preventiva.
El delito presuntamente fue cometido el 26 de abril pasado a una pasajera que resultó ser activista de los derechos humanos de las mujeres en Masaya.
Después de esa audiencia al detenido se le realizó otra por violación frustrada contra una joven de la Villa 12 de Julio, quien en noviembre del 2008 viajó con un hermana al “ride” al Mirador de Catarina y al regreso presuntamente el mismo taxista trató de abusarla.
En este caso, el judicial también admitió la acusación por cumplir los requisitos de ley y remitió a juicio al acusado para el 12 de julio a las 2 de la tarde.
La víctima había viajado al “ride” el día de los hechos, pero ayer al ser consultada la hermana mayor de ellas en una calle de Masaya, dijo a un medio de comunicación que ni cuenta se daba que lo están procesando.
Antes que se realizaran las audiencias, el pasillo de los juzgados estaba agitado por la presencia de las integrantes de los diferentes organismos feministas de Masaya, que exigían cárcel para el acusado.
“Este cuerpo no se toca, no se viola, no se mata”, Justicia, Justicia, Justicia”. “Cuando una mujer dice No, es Nooo”. “El lugar de Jorge Barrera es: la cárcel”, eran parte de las consignas que coreaban las feministas a la entrada de la sala de audiencia.
Una activista de las mujeres salió de la sala de audiencia a suplicarles que se calmaran porque así no podían iniciar la audiencia.
Las activistas portaban cuatro mantas y cuatro megáfonos y eran acompañadas por cuatro hombres.
Frente a ellas también estaba un reducido grupo que apoyaba al taxista pidiendo su libertad.
Entre ellas estaban pasajeras menores de edad, a las cuales el acusado les hacía el recorrido escolar desde hace años y jamás fueron irrespetadas, según dijeron.
Al reo nadie lo pudo ver, ya que por su seguridad fue ingresado y sacado por un lugar privado del recinto judicial.
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