De “hecho delictivo con ribetes políticos”, calificó hoy la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez de Escorcia, las amenazas sufridas en días pasados por Eliza McGregor, cuando una turba que se transportaba en una camioneta la intimidó hasta con morteros a la entrada del Colegio Americano en esta capital. McGregor llegó a la sede del organismo de derechos humanos en compañía de su esposo, el diputado opositor Eduardo Montealegre para denunciar el incidente, por el que responsabilizaron al Presidente Daniel Ortega.
Núñez dijo que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) está dispuesto a respaldar a Montealegre y a su familia, y brindarle acompañamiento en caso de que decidan realizar una formal denuncia ante la Policía Nacional. Además, no descartó la posibilidad de solicitar medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para el parlamentario y su familia.
Las medidas cautelares incluirían la obligación del Gobierno de Nicaragua de garantizar la seguridad del político opositor y su entorno familiar.
Montealegre y McGregor responsabilizaron del hecho delictivo y las amenazas al Presidente Ortega, pues consideran que se trata de una forma de presión para que los opositores acepten una reelección de funcionarios públicos que la mayoría de nicaragüenses no desean.
TODO «PASA POR EL ESCRITORIO DE EL CARMEN»
“Aquí no pasa nada en este país sino pasa por el escritorio de El Carmen”, dijo Montealegre, en alusión al hecho delictivo y a la residencia familiar que Ortega utiliza como despacho presidencial, que está situada a escasos 200 metros del Cenidh.
La presidenta del Cenidh adelantó que aprovecharán la visita al país los representantes de dos importantes organizaciones de derechos humanos internacionales como son la Organización Mundial contra la Tortura y la Federación Internacional de Derechos Humanos, para que escuchen el testimonio de McGregor.