SAN JOSÉ/AFP
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, admitió horas antes de entregar el poder a su sucesora Laura Chinchilla que le faltó paciencia para enfrentar a sus críticos y contó que quería ser gobernante desde que estaba «en el vientre de mi mamá».
«Siento una enorme satisfacción de haber podido servirle a este maravilloso pueblo una vez más», dijo Arias en una entrevista publicada por el diario La Nación, en la víspera de que termine su segundo mandato, bien evaluado por sus compatriotas pero criticado por no escuchar a quienes no comparten su opinión.
«Tal vez yo no tuve la paciencia para lidiar con esa gente (que hacía críticas) y eso es culpa mía, ya que usted quiere que yo haga mi examen de conciencia», dijo Arias, de 69 años.
Expresó que siempre pensó en que Chinchilla fuese su sucesora y que «con Laura sin duda alguna habrá continuidad sobre lo que hemos hecho» en estos cuatro años de gobierno.
Arias, quien gobernó anteriormente en 1986-1990, declaró que «yo quería ser Presidente desde que estaba en el vientre de mi mamá».
El dos veces presidente y Premio Nobel de la Paz 1987 por sus esfuerzos para pacificar a Centroamérica ha anunciado que se retirará de la vida política este sábado, cuando entregue el poder a Chinchilla.