Educación Financiera
Éste es el primero de una serie de artículos que hablarán sobre el tema de la inversión.
La primera decisión para realizar una inversión es decidir hacerla. Pensar cuál es el valor que queremos dejar para otras personas, algo que dé sentido a nuestras vidas y de lo que todos podamos recibir un beneficio.
El arte de la inversión está en aprender a invertir bien el tiempo y el dinero, suyo y de otras personas que puedan ayudarlo.
Pero antes de invertir dinero, debe invertir tiempo en prepararse, averigüe lo más que pueda del negocio que quiera emprender. Sea un constante aprendiz de su negocio, orientado a resultados.
Si invertimos bien el tiempo y dinero, generaremos riqueza. En última instancia, esa riqueza más que bienes, nos comprará tiempo. Tiempo para hacer las cosas que nos gusten y disfrutar con las personas con quienes decidamos pasar nuestras vidas.
Tiempo es dinero. Cuánto dinero puede ganar con su inversión, depende de cómo use su tiempo y el de otras personas.
Por ejemplo, un profesional muy calificado, como un doctor con muy buena reputación, trabajando solo no podría trabajar más de 24 horas al día. Su ingreso no sería mayor al número de horas que trabaje multiplicadas por el salario que gane por hora o día. Es decir, su ingreso crece linealmente en función al tiempo que trabaje, hasta el límite máximo definido por su capacidad de trabajo diaria.
Por otro lado, un joven no profesional podría construir un sitio en internet (página web) para vender productos. Su página web funcionaría los siete días de la semana, 24 horas cada día (24/7). Su generación de ingresos no dependerá sólo de su capacidad de trabajar cada día. Si el producto es bueno y lo comercializa bien en internet, cientos de compradores harían crecer sus ventas exponencialmente. Ganaría mucho más que el doctor mencionado en el ejemplo de arriba.
Si el joven no conoce de internet, pero tiene una buena idea, podría pedir a alguien que lo ayude a crear su página web. La inversión es un deporte de equipo. Combinando la idea con dinero y tiempo suyo y de otras personas y el deseo de actuar, puede llegar a generar riqueza.
El mundo está pasando de una era analógica a una era digital. Cada día millones de dólares son comercializados en internet, comprados y vendidos desde las partes más remotas.
El mercado ya no es lineal, ha crecido exponencialmente. El mercado ya no es sólo un país, es el mundo. El potencial del no mercado (los que aún no son clientes), es inmenso.
En una era digital en que la información fluye cada vez más rápido, debemos aprender a movernos con mayor agilidad. Empresas más ágiles aún si pequeñas, vencerán a las más grandes que sean lentas e ineficientes.
Hoy más que nunca, el conocimiento es dinero. Combinado con la decisión de invertir responsablemente, nos permitirá generar mayores ingresos.
El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.
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