Las pasarelas de Nicaragua se abarrotan de juventud. Bajo un escandaloso juego de luces muchas exhiben hermosos rostros y cuerpos como si de un producto se tratara, otras parecen tener suerte o mucha seguridad en su belleza y se pasean de un lado a otro para acaparar la atención.
En los extremos están quienes con movimientos torpes y exagerados o forzadas gesticulaciones faciales intentan sobresalir y ser “diferentes” y un grupo que a través de los años, con experiencia, asesoría y amor a este arte han logrado abrirse paso, ser reconocidas y mantener la imagen o la esperanza del modelaje profesional en el país.
EN SUS TACONES
Venir a la capital, estudiar y ser modelo. Trabajar y ser modelo. Vivir como modelo. Ésa es parte de la historia de Ivy y Eva Hunter, de 18 años, hermanas gemelas talladas en ébano provenientes de Bluefields.
- Hay tanto talento como ilusión en esto del modelaje, dice la modelo profesional Karla Leclair, es un mundo que también se presta a los engaños de oportunistas que se vale de los sueños de las jóvenes.
Se requiere de preparación, humildad y respeto. El trabajo de las agencias es comprometerse al bienestar del modelo, valorarlo y respetarlo. Cada uno debe cuidar su imagen de dentro hacia afuera, es como te sentís, como te ves y como te proyectás, cuenta Karla, que aunque ocupa un importante puesto en una empresa telefónica, pero no se ha divorciado del modelaje.
Para Leclair el creciente mundo del modelaje en Nicaragua debe ir acompañado de profesionalismo, pues al igual que el arte del baile o la actuación, es la imagen, la presencia y la proyección lo que cautiva al público en un espectáculo.
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“A los 15 años vine a Managua a terminar secundaria, me inscribí en todas las agencias posibles (4 ó 5), trabajé como bailarina, modelaba, fui edecán y poco a poco entré en la pasarela”, cuenta Eva, “desde niña soñé con esto, mi madre nos apoyó. Al inicio participaba en eventos de manera gratuita, pero ahora sólo para actividades benéficas no cobramos”.
La mayoría de los trabajos los realizan juntas y aunque nunca han estado en una academia de modelaje dicen haber aprendido en la pasarela, Ivy está en tercer año de Diplomacia y Relacionales Internacionales y Eva cursa el segundo año de Odontología en la UAM.
“Uno al principio uno cree que sólo es rostro bello y cuerpazo, pero se requiere de actitud, de carisma y hasta de humildad”, dice Eva, “estamos orgullosas de nuestro trabajo y lo tomamos en serio , como todas hemos comenzado de cero, aprendimos a trabajar con las mejores modelos del país, gente profesional y humilde que te permite crecer y que crece también al ver tu trabajo y cómo luchás por ganarte tu lugar en la pasarela”.
VENTA DE SUEÑOS
Según cuenta Renée Fabiola Dávila, directora de pasarela y maquillaje de la agencia Silhuetas, cuando ella inició en el mundo del modelaje la pasarela era “más selectiva”, lo que ella misma traduce en un mundo de estereotipos y mayor exigencia por parte de diseñadores y líneas empresariales.
“Participar en una pasarela no te hace modelo, esto va más allá”, explica Renée, “las jóvenes deben tener una noción real de lo que implica el modelaje; es saber de etiqueta, vestuario, maquillaje, porte, creer en lo que hacen y tomarlo en serio”.
La mayoría de jóvenes que llegan a Silhuetas quieren hacer pasarela y aunque la inscripción es abierta, en sus cursos recalcan la importancia de que las muchachas se autoevalúen y encuentren el perfil de modelaje al que pertenecen, ya sea fotografía, edecán o pasarela.
“Nosotros no podemos fabricar algo que no está en ellas, por eso las ayudamos a descubrir su perfil y les damos espacios para que se proyecten”, apunta Renée.
Por su parte Karla Argüello de Paguaga, directora de Academia Eleganza, expone que muchas veces las empresas por ahorrarse un poco invierten en agencias que no cuentan con los estándares de calidad y preparación con sus modelos y el resultado son eventos desorganizados y dejan mala imagen.
“Se debe tener actitud y profesionalismo, no es sólo ser delgado o tener lindo rostro, es un conjunto de cualidades para poder ser una imagen y un maniquí que se adapte a las exigencias de concepto que se pide en una pasarela o en una sesión fotográfica”, asegura doña Karla Argüello.
“Esto es un trabajo digno y profesional como cualquier otro, las modelos de trayectoria y prestigio se preparan y se comprometen con su trabajo, el talento no se inventa pero sí tiene un precio, a menos que sea un evento benéfico, no podés regalar tu trabajo. Es tu imagen la que está en juego, debés cuidarla y valorarla”.
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