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La última vez que Floyd Mayweather Jr. perdió una pelea, hizo falta una conspiración para quitarle un éxito merecido.
Con foja de 46-5 y 39 nocauts, puede estar poniéndose viejo, pero al derrotar a Antonio Margarito en su última pelea demostró que todavía tiene la velocidad y reflejos que vencieron dos veces a De La Hoya.
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Mayweather era un joven boxeador amateur de 19 años y perdió en las semifinales olímpicas de la categoría de 56.7 kilogramos (125 libras) ante un púgil búlgaro, en un robo tan grande que hasta el árbitro le levantó la mano al estadounidense, sin dudar sobre quién era el ganador.
“Fue por política”, dijo Mayweather. “Pero de cierta manera me alegro de haberme llevado la medalla de bronce. Me hizo trabajar con más fuerza, me hizo querer ser aún más exitoso”.
Catorce años después no hay un boxeador más exitoso que él. Mayweather no sólo es una estrella de las transmisiones pagadas por cable que ha ganado más millones de los que puede contar, sino también —al menos, en su opinión— uno de los púgiles más grandes de la historia.
Hoy volverá al cuadrilátero para ganar varios millones más en una pelea de 66 kilogramos (147 libras). Pero esta vez algunos creen que su rival es, entre todos los que lo han enfrentado como profesional, el que tiene las mayores posibilidades de vencerlo.
No es Manny Pacquiao, pero Shane Mosley es para muchos la segunda mejor opción. “No podía pelear contra Joe Blow (Juan Pérez)”, dijo Mosley. “Tenía que pelear con alguien bueno si quiere que lo consideren el mejor”.
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