Sus detractores liberales lo llaman “el asesor americano” de Arnoldo Alemán, por sus nexos con funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos.
El diputado Francisco Aguirre Sacasa aclara en la entrevista que habla con distintos sombreros: el de legislador, secretario nacional del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y a título personal.
Pero sin importar el sombrero que se ponga o se quite, Aguirre Sacasa siempre responde a las preguntas como uno de los personajes que está más cerca del oído del ex presidente Alemán, susurrándole diversas estrategias políticas para las conversaciones con la contraparte liberal, Eduardo Montealegre, o con el oficialismo de Daniel Ortega.
Luego del encuentro entre Montealegre y el presidente Ortega, ¿cuánto temor hay en el PLC de perder espacios de poder? ¿Incrementa la probabilidad de que negocien bilateralmente con el Gobierno?
Temor absolutamente ninguno. Nosotros, o yo personalmente, creo que fue equivocada esa reunión que tuvo Eduardo con Daniel Ortega, no tanto por el hecho de haber tenido la reunión, sino porque la mantuvo en secreto por aproximadamente dos semanas y eso da lugar a muchísimas suspicacias en Nicaragua.
¿Se sienten traicionados?
No, traicionados no, es una palabra demasiado fuerte. Nosotros nos empezamos a percatar de que él había tenido esa reunión el jueves de la semana pasada (22 de abril), Eduardo nos admitió de esa reunión el lunes (26 de abril), pero nosotros cuatro días antes ya lo sabíamos de fuentes extraordinariamente confiables.
¿Del FSLN?
Teníamos fuentes extraordinariamente confiables, no necesariamente del Gobierno. Lo que nosotros pensábamos inicialmente era que era una desinformación del FSLN, porque nos parecía increíble que Eduardo hubiera tenido ese tipo de encuentros con Daniel Ortega, sin consultar o informar inmediatamente después a sus aliados del PLC, sobre todo por los momentos delicados que vivíamos. Acordate que el martes (20 de abril) estuvimos atrincherados en el Holiday Inn, estábamos sitiados. El miércoles él estaba siendo atacado por el FSLN y la reunión fue antes de esa semana fatal. Para nosotros el error garrafal de Eduardo fue tratar de conservar (la reunión) como un secreto.
Esas fuentes que les filtraron del encuentro, ¿les hablaron de posibles acuerdos entre Montealegre y el presidente Ortega?
Para que ya quedemos claros, no eran fuentes del FSLN, pero son personas extraordinariamente bien informadas y nos dieron a entender que podría haberse llegado a acuerdos.
¿Hasta dónde llegaron esos acuerdos?
No entraron en detalles, te lo digo honestamente, pero no lo describieron como una reunión donde cada uno tomó café y comió una rosquilla, a como dijo el señor René Herrera. Obviamente se trataba de algo con mayor sustancia que eso y a nosotros nos preocupó eso y nos molestó.
Por eso, en la reunión con monseñor (Abelardo) Mata enfrentamos a Eduardo y le dijimos “qué es esta cuestión, ya es hora de que nos sinceremos”, a como nosotros nos hemos sincerado con él sobre lo que nosotros estamos haciendo.
¿Hasta dónde esa reunión cambia la estrategia del PLC, a partir de ahora, en cuanto al tema de la elección de los funcionarios?
Nuestro compromiso no ha variado ni una gota. Nosotros tenemos un compromiso con la nación nicaragüense, en el sentido de que no vamos a votar por ninguno de los magistrados propietarios y suplentes del Consejo Supremo Electoral. Pero eso no depende de Eduardo Montealegre, ése es un compromiso que nosotros adquirimos, eso no es negociable.
¿Pero podrían negociar PLC y FSLN bilateralmente, si el FSLN cede en que no habrá reelección de magistrados electorales?
Desde el 2008 hemos pedido un diálogo para salir de una situación política que nosotros veíamos venir muy complicada y no pedíamos un diálogo bilateral, sino más amplio (…) que estén representados la Iglesia católica y los principales partidos políticos.
Pero si el FSLN cediera con la no reelección de magistrados, ¿cuánto incrementaría eso la probabilidad de que el PLC se amarre bilateralmente?
Prácticamente cero probabilidades de eso, porque consideramos que la unidad de los demócratas es más importante que un acuerdo con Daniel Ortega. El lunes pasado fue muy peligroso para la unidad liberal, porque nosotros sentíamos que estábamos edificando en arena y no en rocas. La visita de Eduardo a Ortega sacudió mucho la confianza que estábamos creando con Eduardo. Felizmente, la reunión con Mata le dio oxígeno a ese proceso de unidad. Así como la reunión de Eduardo con Arnoldo fue positiva, pero hay muchos colegas míos en mi partido que no vieron con buenos ojos la reunión de Eduardo con Daniel, y en otros casos que Eduardo haya conservado eso como un secreto.
¿Cuántas veces le ha pedido el Gobierno a ustedes que lleguen a la Secretaría (del FSLN)?
Te puedo afirmar categóricamente que Arnoldo no se ha reunido con Daniel Ortega…
Pero se los ha pedido el Presidente.
No se ha reunido con Daniel Ortega en más de un año o año y medio, como mínimo. Los contactos han sido llamadas de Daniel Ortega a Arnoldo Alemán, para la Navidad o para su cumpleaños. Llamadas sociales de un político a otro. Por cierto, han sido de Daniel a Arnoldo y no de Arnoldo a Daniel. Nosotros no queremos ir a allá a estar hablando de la reelección ilegal e inconstitucional de Daniel Ortega, basada en una sentencia sin ninguna validez de unos cuantos magistrados y ahora algunos de ellos ex magistrados.
¿Por qué creen ustedes que el Gobierno no les pide que vayan a la Secretaría?
Creo que el Gobierno pidió eso ayer (miércoles), cuando salió el magistrado René Herrera diciendo que Eduardo “se nos había ido arriba” y que nosotros lo que tenemos que hacer, por el bien del partido, es ir a reunirnos con Daniel Ortega y pactar con Daniel Ortega. Eso es lo que percibo yo en esa entrevista que le dio a Adolfo Pastrán, como algo que fue acordado con el FSLN para mandarle un mensaje al PLC y meternos el “uyuyuy” a nosotros, de que nosotros íbamos a quedar afuera del juego político.
La apreciación que tiene René Herrera de la política es muy diferente a la mía, porque René dijo que un partido está disminuido y no vale tanto en la medida que no tiene magistrados y contralores. Pero mi percepción es que la política es muy diferente. Es estar en el poder, pero no para ocupar escaños y puestos, sino para beneficiar a las personas a quien te debés, al electorado en general.
René está hablando del objetivo de la política tradicional nicaragüense y del zancudismo, la visión que él tiene de la política es cínica. Yo no tengo esa percepción.
¿Cuánta fuerza a lo interno del PLC tiene la visión de Herrera, de que vayan a pactar?
René Herrera habló de diez diputados que prácticamente están listos y que están presionando a Arnoldo Alemán para irse a sentar con Daniel y repartirse el pastel, y creo que es parte de una campaña de desinformación (…) no sé de dónde sacó esa cifra René. Ésta es una bancada muy cohesionada y no tiene ningún interés en sentarse a pactar.
¿Por qué ese cambio de posición, por qué no más pacto?
Nosotros pensamos que en Nicaragua en este momento se está asfixiando la democracia representativa liberal, una herencia de 1990 hasta el 2007. Percibimos que Daniel Ortega quiere perdurar en el poder, afianzarse y tiene palancas poderosas del poder, como el Poder Judicial y la enorme (cantidad de) plata que tiene a su disposición, es uno de los hombres más ricos de Centroamérica, y quizá el más rico de Nicaragua.
Para sentarnos a dialogar con Daniel, debería de ser dentro del marco de la Constitución como existe, no con el artículo 201, ni con decretazos o sentencias espurias.
Pero Manuel Martínez, el presidente de la Corte Suprema, ha dicho en varias ocasiones que en la Corte todo está amarrado.
No he oído a Manuel Martínez decir eso, he escuchado a gente decir que todo está normal en la Corte…
No, Manuel Martínez dijo hace algunas semanas que él entiende que Rafael Solís va a ser reelecto.
Eso puede ser, veremos qué pasa…
¿Ya hay acuerdos en ese sentido?
No señor, no hay ningún acuerdo. Manuel Martínez tal vez está haciendo su propio análisis de lo que podría pasar. Nosotros hemos dicho no a la reelección de ninguno de los magistrados del Consejo Supremo Electoral, en cuanto a las otras personas hemos dicho que la elección debe ser conforme a la Constitución, o sea que nosotros no estamos, por el momento, excluyendo a Rafael Solís.
¿Cuánto cambió en el PLC la lógica del pacto por el hecho de que perdieron el control de los contralores liberales y de los magistrados electorales liberales?
Nosotros nos equivocamos garrafalmente, como institución política, en haber nombrado a algunas personas que no fueron leales, no tanto al partido, sino a la democracia representativa liberal. Estoy hablando a título personal: en el diálogo, siempre y cuando entremos bajo el marco de la Constitución, todo se puede hablar, nada está excluido, a excepción de la reelección de esos diez magistrados. Pero nosotros no aceptaremos, como pareciera que lo han aceptado algunos países extranjeros, que el señor Daniel Ortega tiene el derecho a la reelección por el remedo de sentencia de algunos magistrados de la Corte Suprema. Pero no está escrito en piedra que una persona no pueda ser reelecta tres, cuatro o cinco veces (…) La reelección en sí, no es mala, lo que es malo es una reelección inconstitucional.
¿Pero ese diálogo nacional no sería una mampara para que el PLC se lave la cara y pueda pactar la reforma constitucional que le interesa al Presidente?
Lo importante es que el diálogo no sólo sea entre el PLC y el FSLN. Lo que sería nocivo para la sociedad, por el clima que se ha creado y la satanización del pacto, es cómo se llega al acuerdo, con qué fin y dentro de cuál marco y quiénes serán los partícipes del acuerdo.
¿El PLC no le teme a una reelección presidencial continua?
Dejame plantear un escenario. Si lográramos la elección de diez nuevos miembros del Consejo Supremo Electoral, que gocen de la confianza de la sociedad, y logramos una reingeniería del Consejo, y si logramos establecer, por darte una cifra, un umbral para ser reelecto con el cincuenta por ciento más un voto, ¿cuál sería el problema con eso? Lo importante es que haya credibilidad en los que cuentan los votos y legalidad y constitucionalidad en la candidatura.
Yo sí creo, personalmente, que la reelección por dos períodos consecutivos es mala, pero es peor estar en una zozobra continua.
¿(Roberto) Rivas ni como magistrado suplente es aceptable?, como lo dijo el ex magistrado Solís.
Nosotros hemos dicho y es la posición oficial, ahora me pongo el sombreo de secretario nacional del PLC, es que la reelección de cualquier magistrado electoral no contará con los 21 votos del PLC. Yo no creo en esos diez diputados que dice Herrera que están en rebelión en la granja. Lo que sí dijo Herrera, y es cierto, es que yo fui de los personajes principales que descarriló todo el proyecto que se estaba cocinando, de establecer en Nicaragua un gobierno parlamentario, ¿y por qué lo hice? Porque pensé que ésa era una cortina de humo para llegar a la reelección y era una reelección sin límites. A mí me parecía que si ése era el tema, no había que crear el andamiaje del parlamentarismo, sino que debíamos ir directamente a debatir ese tema, pero no entre dos partidos, sino con la población en general. Requeriría de un plebiscito, de una consulta con el pueblo, porque sería una transformación radical de la manera de hacer política.
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