PESHAWAR, Pakistán/EFE
Al menos 23 personas murieron al estallar este lunes una bomba en un mercado de la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán, tras un primer ataque este mismo día en la ciudad que causó un muerto, según fuentes médicas.
En un primer atentado una bomba de fabricación artesanal mató a un niño frente a una escuela.
Se trataba del cuarto y quinto atentado en tres días en la gran provincia del noroeste, cuya capital es Peshawar, y no lejos de las zonas donde el ejército lanzó en los últimos meses vastas ofensivas contra los insurgentes islamistas.
A comienzos de la noche, a la hora de mayor afluencia, un kamikaze accionó en el bazar Qissa Jawani, el mercado principal de esta ciudad de más de 2,5 millones de habitantes, la bomba que llevaba escondida en su chaqueta.
«Al menos 23 personas murieron, entre ellas tres policías. Hay 27 heridos», dijo un oficial de policía, Imran Kishwar a la AFP.
El balance fue confirmado a la prensa por el ministro de Provincias, Bashir Bilour.
«Era un atentado suicida, hemos encontrado la cabeza y las piernas del kamikaze», declaró en el lugar Shafqat Malik, jefe de la unidad de desminado de la policía de Peshawar.
Según él, el kamikaze llevaba en su chaqueta entre 6 y 8 kilos de explosivos, balines y trozos de metal, una técnica característica de los talibanes.
Este nuevo ataque no ha sido reivindicado en lo inmediato, pero Pakistán ha sido escenario desde hace tres años de una ola de más de 370 atentados –suicidas en su mayoría– perpetrados esencialmente por talibanes aliados de Al Qaida, y que han causado más de 3.300 muertos en todo el país.