Por mis pistolas
La filosofía que usa Daniel Ortega ya la expuso el presidente boliviano Evo Morales por su propia boca cuando relataba que con frecuencia sus asesores jurídicos le dicen que algo no se puede hacer porque contradice la ley. “Si es ilegal, legalicen ustedes, para qué han estudiado”, dijo haciendo chiste la tragedia que vive Bolivia, y ahora Nicaragua. En otras palabras: “Yo haré lo que me ronque la gana y ustedes vayan acomodando las leyes para que lo que yo haga parezca legal”. ¿No era que las leyes son el cuerpo que norma el comportamiento de los individuos en una sociedad? ¿O era al revés?
Bulldozer
Daniel Ortega lo tiene claro: quiere seguir siendo presidente y para reelegirse necesita que alguien como Roberto Rivas cuente los votos y le elimine todo lo que pueda hacerle sombra. Un bulldozer llevándose por delante todo lo que encuentre para hacerse el camino hasta el trono.
Obstáculos
El problema es que según la ley, la máxima, la Constitución, no puede reelegirse, y, según la ley, (otra vez la Constitución), Roberto Rivas dejará de ser magistrado pronto y difícilmente se reelegirá, pues este señor ha sido un completo desastre para el país. Entonces viene lo inaudito: una sentencia de apenas un grupo de magistrados de la Corte decide a contrapelo de la Constitución, la máxima ley, que ya en Nicaragua hay reelección, y el mismo Ortega suelta un decretazo, también ignorando la Constitución, que dice que Roberto Rivas, entre otros, puede seguir en su cargo aunque se le venza el periodo. “Si es ilegal, legalicen ustedes, para qué han estudiado”, se oye por El Carmen y salen los Payo Solís, los Francisco Rosales y los René Núñez a hacer el ridículo.
Precio
¿Cuánto va a pagar Nicaragua porque Ortega quiere reelegirse? El precio puede ir desde perder la poca institucionalidad que aún quedaba hasta una nueva guerra con todo el dolor y la sangre que eso implica. Las consecuencias ya hemos empezado a pagarlas: el pleito de perros en la Corte, el retiro de la ayuda internacional, la desacreditación total del tribunal electoral, la parálisis de la Asamblea Nacional, y, sobre todo, la humillación a que se ha sometido la Constitución Política al convertirla en algo parecido a papel higiénico. Es grave lo que está pasando. Y puede llegar a ser peor.
Al revés
El despido de Ruth Selma Herrera de Enacal demuestra que este gobierno funciona con una lógica inversa, que ha invadido todo su comportamiento. A Herrera se le despide porque no se llevó bien con los sindicatos de Porras. No importa que haya hecho bien el trabajo encomendado, al final lo que importa en Enacal es que los sindicalistas de Porras estén bien atendidos. ¿Qué importa que tal barrio no tenga agua, si ellos estén gordos y descansados? Eso es suficiente para ser buena directora.
Fastidio
Casi todos los días, con una regularidad digna de mejor causa, recibo una llamada del Citibank. “Por ser uno de nuestros mejores clientes, estamos poniendo a su disposición una tarjeta de crédito ” Dependiendo de mi estado de ánimo los mando a la porra inmediatamente o me revisto de paciencia y les contesto con cierta diplomacia, seguro que del otro lado hay alguien que está buscando cómo ganarse la vida. Y ese alguien no tiene culpa de que sus jefes hayan decidido fastidiarme la vida todos los días del mundo ofreciendo esa tarjeta que mil veces he rechazado. Cada cierto tiempo, les pido, les ruego, que me ayuden a librarme de esa llamada diaria. Siempre me contestan con un “claro, señor”. Pero al día siguiente están ahí, persiguiendo, acosándome. ¿Qué se puede hacer?
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