La diputada y ex guerrillera Mónica Baltodano consideró ayer que el Ejército de Nicaragua atraviesa la más importante “prueba de fuego” desde la transición de poder de 1990.
Baltodano, del Movimiento por el Rescate del Sandinismo, indicó que el presidente Daniel Ortega trata de imponer sobre las Fuerzas Armadas una subordinación que va más allá de lo institucional.
“No queda duda de que desde los primeros momentos el presidente Ortega ha hecho esfuerzos por establecer una relación de subordinación, que va más allá de lo institucional, de una sujeción partidista, de una fidelidad que devenga más bien en una relación que va por encima de la Constitución”, dijo Baltodano.
En Nicaragua, el presidente Ortega reconoce una Constitución que lo habilita para reelegirse gracias a un documento firmado por seis magistrados judiciales sandinistas. Además, el mandatario ha legislado por decreto, restando facultades a la Asamblea Nacional.
Los opositores han dicho que el documento de los magistrados judiciales y los decretos presidenciales han violado la Constitución, la cual no admite la reelección continua.
“Hay una Constitución nada más, la que ve el Ejecutivo es manipulada, utilizada como un chicle, pisoteada y cualquiera que tiene una asesoría adecuada desde el punto de vista jurídico, lo puede leer así. El Ejército no tiene por qué leerlo de otra manera que como dice la Constitución”, añadió Baltodano.
El diputado por la Bancada Democrática Nicaragüense, Eduardo Montealegre, dijo que el Ejército de Nicaragua debe apegarse a la Constitución aprobada en el parlamento.
“Hay temas de la Constitución que el Ejército va a tener que pronunciarse y actuar. La Constitución que está vigente en este momento dice que no hay reelección”, precisó.
Sin embargo, la legisladora sandinista Alba Palacios negó que el Ejército esté bajo presión y agregó que la Constitución que reconoce el oficialismo sí incluye la reelección presidencial sucesiva.
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