Mauricio Díaz D.

Una ruta cívica

La propuesta dada a conocer por los alcaldes usurpados en las elecciones de noviembre del 2008, que conforman el “Grupo 9 de Noviembre”, acompañados por Hagamos Democracia, una organización no gubernamental sin fines de lucro, apartidista, pluralista y dedicada a promover y consolidar los valores de la democracia y las libertades ciudadanas, fue reconocida por el Consejo Editorial del diario LA PRENSA como un “documento vivo”, un punto de partida hacia la búsqueda de los consensos necesarios para dos grandes objetivos: “encontrar los mecanismos para alentar la participación ciudadana activa y organizada del 62 por ciento de la población que no está a favor del continuismo orteguista, y conseguir una participación masiva y organizada en los próximos comicios electorales”.

Se trata de aspectos inéditos en esta Nicaragua que parece amoldarse al diseño de democracia anémica y de libertad controlada (que, por serlo, deja de ser libertad), pero que por desgracia para nuestro futuro político el proyecto de autoritarismo institucional y personal de la fórmula en el poder viene ganando terreno ante la ausencia de una verdadera oposición política, social, gremial y sindical.

Para lograrlo hace falta una ruta crítica, o una estrategia que “convenza” a las mayorías nacionales y a las minorías cupulares de las organizaciones partidarias, que hasta el día de hoy prefieren mantener las tomas de decisiones al interior de sus colectividades políticas, rehenes de voluntades individuales, sin permitir un verdadero y efectivo ejercicio de participación popular pues, paradójicamente, mientras éste Gobierno dice ser del pueblo presidente, mutiló el derecho de organizaciones no partidarias a presentar candidatos propios bajo la figura de la circunscripción popular.

En las actuales condiciones del país ningún partido se perfila como capaz de convertirse en el pivote, el imán unificador de las aspiraciones mayoritarias del pueblo nicaragüense, que en sentido contrario ven cómo día a día se manosea desde la Constitución Política de la República, hasta los compromisos jurídicos internacionales en materia de derechos civiles y políticos.

Aceptar como normal que el titular del Poder Ejecutivo destruya la incipiente institucionalidad democrática, que use y abuse del poder hasta burlarse de toda la nación, acompañado de la satrapía de funcionarios corruptos, exige que encontremos nuevas formas de lucha enmarcadas en los medios civiles de que disponemos.

Hace falta una gran alianza de las fuerzas democráticas que regrese las esperanzas a este pueblo cansado y frustrado de tanta traición de la clase política, que le recuerde permanentemente que la estrategia de Daniel Ortega es utilizar el mecanismo del olvido inspirado en la ya famosa frase: “Los reales quedan… la mala fama pasa” extensiva a otros aspectos graves para la Patria como robarse las elecciones y actuar como si los usurpadores fueron electos democráticamente —eso es fascistoide— o robar y hasta asesinar y luego apelar al mecanismo del olvido. Ya pasó. “Lo robado, robado está”. “El muerto al hoyo y el vivo al boyo”, etc.

A eso nos están acostumbrando mediante diversos medios, uno de los cuales es el más perverso de todos, el miedo mediante la amenaza, la coacción o el chantaje.

Por eso acompañemos con alegría y entusiasmo esta propuesta que pasa por la realización de unas elecciones primarias abiertas que nos permitan superar de una vez y para siempre la selección de candidatos leales a un hombre, ni siquiera a una institución mucho menos a la Patria. Candidatos escogidos por el propio pueblo, por sus propios electores que les puedan exigir luego que cumplan con sus demandas. Que no traicionen a quienes los llevaron a esas altas responsabilidades.

El 2011 es otra oportunidad para que Nicaragua pase del diseño de Estado rehén bajo la lógica de caudillos cerriles e ideológicamente atrasados a la modernidad. La agenda es bien amplia, pero a la vez muy sencilla: Que Nicaragua vuelva a ser República.

El autor es diputado socialcristiano  al Parlacen.

Opinión

COMENTARIOS

  1. que buscamos
    Hace 16 años

    Si estos senores como base no proponen .
    1 Censo por cada partido honesto y creible..
    2 eleciones primarias por cada partido.
    3 Eleccion de diputados por el pueblo y no el dedo.
    Si no proponen eso no veo sobre que base tendremos diputados honestos que elijiran a funcionarios de la corte y de otros ministerios.
    Seria una organizacion buscando parte del pastel del dedo y caudillo que los tienen marginados

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