Ayer en la mañana los dueños de los establecimientos que hay en la calle, de la esquina desde la iglesia la Merced hasta la óptica, cerraron sus puertas por miedo a ser víctimas del vandalismo.
Lo mismo pasó con los negocios que funcionan frente al parque central, como tiendas, comiderías y hoteles. También se vio afectado el hotel La Gran Francia, donde los grupos de choque se enfrentaron con morteros al mediodía.
Otros negocios que brindan servicio de llamadas, turoperadoras y cibercafés aledaños a la zona sitiada también fueron afectados.
Los taxistas cerraron con sus unidades el acceso a las calles que conducen a la comuna. Algunos consultados se quejaron de verse afectados en sus ventas por la situación y pidieron a los dos grupos que dialoguen en busca de una salida rápida al conflicto.
Los pobres
Margarita Jarquín, presidenta de los comerciantes del mercado municipal, quien llegó con su gente a apoyar al alcalde, se quejó de la mala imagen que están dando los grupos de choque a la ciudad turística por excelencia y consideró que debe haber un diálogo entre el alcalde y los dos sectores, pues han convertido en un caos a la ciudad.
“A los transportistas les pido un buen servicio, porque las placas nuevas son para garantizar que la población sea bien tratada por este gremio”, sostuvo tras citar que los actuales dueños de taxis se niegan a llevar a la gente a los barrios, a montar carga en sus vehículos, y dijo que cobran lo que quieren.
“Aquí estamos perdiendo todos, no estamos vendiendo y los afectados somos los de abajo, los descalzos, los pobres”, sostuvo.
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CORRESPONSAL/ GRANADA
Ayer el caos imperó en Granada luego que ex trabajadores de la Alcaldía se tomaron el palacio municipal, acción a la que luego se unieron trabajadores del sector selectivo que desde la semana pasada mantienen una huelga por la aprobación de nuevas concesiones de placas de taxis.
El edificio fue tomado en horas de la madrugada, mientras la comuna estaba resguardada por policías municipales que no lograron retener la fuerza de choque que llevaban los ex trabajadores, quienes, aprovechando la crisis con el sector taxi, entraron al edificio a la fuerza.
Piedras, llantas quemadas, morterazos y un ambiente violento despertó a la ciudadanía granadina, que se ha caracterizado por ser muy pacífica. El sector taxi y los ex trabajadores se unieron para hacer mayor presión, según dijeron sus dirigentes, pues no han sido escuchados por el alcalde Eulogio Mejía.
Hasta la tarde de ayer se reportaron dos personas detenidas del grupo de Mejía, por querer entrar a la comuna por la calle trasera, lo que desató una lluvia de piedras y morterazos por parte de los taxistas y ex trabajadores. También los vidrios de cuatro vehículos particulares resultaron quebrados.
A las 9:00 a.m. Mejía anunció una marcha con sus trabajadores, allegados y personas de los barrios para entrar a la comuna, pero la lluvia de piedras comenzó a caer por ambos lados.
La Policía se hizo presente hasta esa hora, cuando el alcalde trataba de marchar para entrar al edificio, pero se pudo ver una Policía muy pasiva, lo que fue criticado por el mismo alcalde y sus allegados.
Mejía pidió a la Policía que restableciera el orden con el desalojo de los ex trabajadores y dijo que había puesto una denuncia por la usurpación del bien público. Lamentó que las autoridades no lograran hasta ayer en la tarde resolver el conflicto con el desalojo de la gente
PIDEN REINTEGRO
Oscar Moreira, dirigente del sindicato Unión Nacional de Empleados (UNE) y del grupo que entró a la comuna, dijo que la toma se había planificado desde hacía mucho tiempo, debido a la intransigencia que ha tenido el alcalde Mejía en contra de los trabajadores corridos.
Acusó al alcalde de estar al margen de la ley porque no ha querido cumplir las resoluciones judiciales y además dijo que el dinero que le deducen a los empleados de base para el Seguro Social no está siendo incorporado.
“Decidimos tomarnos las instalaciones para exigirle al alcalde que cumpla con las disposiciones emanadas por la ley”, dijo Moreira, tras referir que exigirán que los 70 trabajadores despedidos a inicio de la Administración de Eulogio Mejía sean reintegrados.
Moreira dijo que están dispuestos a dialogar.
DENUNCIADOS
“Hoy (ayer) se puso una denuncia ante las autoridades y se emitió una demanda por el delito criminal de violentar los bienes municipales y espero que la Policía lleve al pueblo a la Alcaldía y estamos esperando que actúe”, dijo Mejía.
Denunció que tenía conocimiento de que los que se tomaron la comuna ya habían sacado computadoras y habían violentado los archivos. Respecto al tema de los taxis, dijo que las 60 placas fueron aprobadas ante la demanda de la misma población que se queja por el mal servicio que brinda el sector. “Esta aprobación fue apegada a derecho y vamos a estar firmes en estas decisiones tomando en cuenta sus demandas”, expuso.
Los taxistas se reunieron con el obispo Jorge Solórzano, el lunes, pero el alcalde dijo que más bien habían aumentado sus acciones violentas quebrando vidrios de varios taxis que andaban circulando normalmente, e incluso trataron de dar vuelta a un taxi que andaba laborando y asegura que usaron miguelitos para bajar las llantas de las unidades e incluso estaban bajando a los pasajeros que las abordaban.
¿PACÍFICOS?
Los transportistas que decían ser pacíficos y que su lucha no tiene bandera partidaria ayer demostraron lo contrario, cuando se armaron de morteros, garrotes, machetes, bombas de contacto y sacos llenos de piedras para repeler al otro grupo que acompañaba al alcalde.
Cabe decir que también este grupo estaba armado de morteros y piedras y se pudo constatar que ambos bandos estaban dando licor a muchos jóvenes que trajeron de los barrios más pobres.
Viejos dirigentes del FSLN fueron señalados por la ciudadanía de meterse en un conflicto que no debería tener color partidario. “Éste es un problema que debe ser arreglado por el sector taxi, pero aquí estamos viendo gente del FSLN aprovechándose de la crisis de gobernabilidad que hay en este momento”, dijo un ciudadano bajo anonimato.
Heberto Ruiz, representante del FNT que lidera Gustavo Porras, también se hizo presente y dijo que están apoyando a los taxistas y ex empleados.
Citó además que demandan la rendición de cuentas de las cotizaciones del Seguro Social, el cumplimiento del convenio colectivo y la estabilidad laboral, pues asegura que han corrido personal, pero han metido más gente.
El Obispo de la Diócesis de Granada, Jorge Solórzano, se reunió ayer en la mañana con el alcalde Eulogio Mejía. Pidió prudencia y paciencia para buscar una solución pacífica ante la situación. Mejía explicó que han estado en comunicación con el prelado y lamentó que a dos días de haber asumido la Diócesis el escenario de la ciudad esté marcado por la violencia.
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