Anita Chamorro de Holmann

La Marcha Blanca por la paz en la vía de la Cruz

Aplaudo la convocatoria del arzobispo Leopoldo José Brenes para orar por la paz en el vía crucis del recién pasado Viernes Santo. El simbólico atuendo distintivo blanco que se pidió a los fieles que llevaran y la intención de la plegaria por la paz es una necesidad urgente en estos momentos que vive nuestro país.

Dice el padre Peter Sanders, hablando sobre este tema: “La paz no consiste en la ausencia de guerra, sino que está en el corazón de los seres humanos, pero existe la paz cuando las cosas en nuestro interior y en la comunidad están en orden”.

Este mensaje es claro, lo que quiere decir es que para que haya paz no sólo las cosas deben estar en orden en nuestro interior, se precisa también el orden en la comunidad, lo que no se puede dar cuando se pisotean los derechos y las libertades públicas: libertad de expresión, de pensamiento, de elecciones libres y transparentes, derecho a la justicia imparcial, derecho a manifestarse, en fin, todo lo establecido en la ley y la Constitución. Tampoco hay orden en la comunidad cuando se irrespeta a los funcionarios, como es el de disolver la unidad anticorrupción de la Policía Nacional en la ausencia de su jefa. También es faltar al orden el ocultarle al pueblo los gastos del erario. Es decir, al negarle sus derechos al pueblo y al no cumplir sus deberes de gobernante se rompe el orden de las cosas y da lugar a la corrupción, a la represión, a la injusticia y aumenta el descontento general.

Nos decía el recordado Papa Pablo VI: “Si quieres la paz, lucha por la justicia”. Y esto es lo que más falta hace en Nicaragua en estos momentos: la justicia que propicia la paz. La justicia que debe venir acompañada de los principios y valores morales, éticos, cívicos y cristianos, como son: la honestidad, la sinceridad, la lealtad, la búsqueda del bienestar de la comunidad y de la Patria, el respeto a las personas, a sus derechos individuales y colectivos, el respeto y observancia de todas las leyes. No obstante, lo que más abunda es el interés propio a toda costa y por cualquier medio, ya sea manipulando o violentando las leyes, las instituciones, los partidos políticos, las agrupaciones gremiales, etc., todo vale para acumular riquezas y poder.

Todo esto, promovido por algunos individuos corruptos y grupos minoritarios de poder, se contrapone e impide la tan buscada unidad que desean la mayoría de los buenos nicaragüenses que queremos una verdadera paz en justicia y libertad, que es lo que vendría a dar la solución a esta triste y dolorosa etapa de nuestra historia. Como se dijo en las peticiones de la misa del Domingo de Resurrección: “Apartad la levadura mala y vieja que es la de la maldad y la corrupción, tomad la levadura nueva y buena que es la que hace crecer la sinceridad y la verdad, que es la que da el fruto de la unidad”.

Esto nos sacará de este interminable y doloroso camino en la vía de la Cruz que este sufrido pueblo está viviendo. Sólo mediante la unidad, venciendo todos los obstáculos que da la mala y vieja levadura, podremos vencer y obtener el éxito: que Nicaragua vuelva a ser República.

En abril de 1980 escribí un pensamiento y lamentablemente ahora nos encontramos en esta misma situación que se repite:

Todos en la llanura.

Comenzamos diciendo: nosotros,

ahora: ellos y nosotros.

No digamos ustedes y nosotros,

seamos todos uno.

Recorramos el camino juntos,

la llanura es más amplia,

no hay altura ni colinas,

de allí se ve mejor el horizonte,

allí es donde se unen los deseos,

y allí, unidos, se vence todo mal.

¡Dios salve a Nicaragua!

Opinión Leopoldo Brenes archivo

COMENTARIOS

  1. annabelle sánchez
    Hace 16 años

    ¡Bravo doña Anita!…¡muy bueno!

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