El nuevo y sexto obispo de Granada, Jorge Solórzano, ofició ayer su primera eucaristía en la Catedral de esa ciudad, luego del traspaso de manos de monseñor Bernardo Hombach. LA PRENSA/ O. NAVARRETE

Solórzano asume Diócesis de Granada

En una Catedral de la Inmaculada Concepción de María que lucía repleta hasta sus andenes por fieles, sacerdotes y religiosas de las Diócesis de Granada y Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano Pérez, de 48 años, tomó ayer posesión como sexto Obispo de Granada, en sucesión del ahora Obispo emérito Bernardo Hombach.

CORRESPONSAL/ GRANADA

En una Catedral de la Inmaculada Concepción de María que lucía repleta hasta sus andenes por fieles, sacerdotes y religiosas de las Diócesis de Granada y Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano Pérez, de 48 años, tomó ayer posesión como sexto Obispo de Granada, en sucesión del ahora Obispo emérito Bernardo Hombach.

Solórzano llegó a esa ciudad colonial antes de las 9:00 de la mañana en una caravana que partió más temprano desde Matagalpa. A la entrada de la ciudad, en el sector del Estadio Municipal Roque Tadeo Zavala, el nuevo Obispo fue esperado por fieles que le dieron la bienvenida agitando la bandera amarilla y blanca de la Iglesia católica, mientras otros grupos cargaban mantas y pancartas expresándole sus muestras de cariño.

La caravana de Solórzano continuó por la Avenida Elena Arellano, en compañía de las congregaciones religiosas y de los grupos pastorales de la zona. Luego, en la Plaza de Xalteva Solórzano bajó de su vehículo y subió a una berlina (carruaje) para saludar de cerca al pueblo.

Así llegó hasta Catedral, donde Hombach lo esperaba a la entrada de ésta para entregarle la imagen de un crucifijo, a la cual él dio un beso y luego de una ceremonia oficial se dirigió a la capilla del Sagrario donde adoró al Santísimo Sacramento, de rodillas, para prepararse para la misa solemne en el segundo Domingo de Pascua, dedicado a la Divina Misericordia.

Previo a la primera eucaristía que ofició Solórzano se realizó el traspaso que inició con la lectura de la bula papal en la que el Papa Benedicto XVI informa sobre el nombramiento, debido a la aceptación de la renuncia que año y medio atrás presentó monseñor Hombach (76 años), por razones de edad, según manda el Derecho Canónico.

[doap_box title=»“Nunca fui esquivo”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El ahora Obispo emérito de Granada, Bernardo Hombach, dijo ayer a LA PRENSA, antes de marcharse del Obispado de esa ciudad, que su carácter “nunca fue de esquivarme como una culebra a los problemas”.

El Obispo fue uno de los más críticos sobre la política criolla. “No me callaba. Cuando pensaba que tenía que decir algo trataba de decirlo con claridad y ahora en el futuro si se presta la oportunidad vamos a seguir hablando”, declaró.

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TRABAJAR POR LA UNIDAD

Solórzano, antes Obispo de Matagalpa, dijo en su primer mensaje como Obispo de Granada que llegaba de una Diócesis que “tiene una riqueza enorme en su clima, en la fertilidad de sus campos y sobre todo en su gente trabajadora y esforzada hambrienta y sedienta de Dios” y agregó que ahora servirá en una Diócesis “no menos rica, donde el agua dulce de su lago baña la sede de la Diócesis”.

Al acto de traspaso asistieron el Nuncio Apostólico, Henryk Józef Nowacki; el Arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Leopoldo Brenes; el Arzobispo emérito de Managua, cardenal Miguel Obando y Bravo, y demás obispos del país, a excepción del Obispo de Juigalpa, René Sándigo, y de Jinotega, fraile Carlos Herrera, ausentes por motivo de viajes.

Una comitiva de Matagalpa, Boaco y Chinandega también acompañó a Solórzano y le despidió con canciones y poemas.

En su primera homilía, en el altar que corona la imagen de “La Conchita”, Solórzano dijo que “en una sociedad dividida y polarizada por la política y la confrontación ideológica nada urge más que el perdón” y animó a “librarse de odios y resentimientos” y buscar la unidad.

“Mi lema episcopal es que todos sean uno, que unidos trabajemos por consolidar la Iglesia de Granada, por cerrar la brecha que divide a tantos en la familia nicaragüense, unificar una sociedad polarizada y enferma que no ha entendido que la discordia y las divisiones que nacen de la falta de ética y de coherencia divina sólo engendran subdesarrollo y traen pobreza espiritual, moral e intelectual”, agregó.

Solórzano pidió a la feligresía que lo auxilie con sus oraciones para cumplir con la misión que la Iglesia y Dios le encomiendan, para la cual aseguró que trabajará sobre todo por los pobres, los humildes, enfermos y por aquéllos que no tienen protector.

El Nuncio Apostólico saludó la nueva envestidura de Solórzano y agradeció a Hombach por sus 49 años de servicio sacerdotal, de los cuales 23 los hizo en Nicaragua, los cinco últimos como Obispo de Granada.

 “Esta gente considera sus puestos como una finca propia y esto es muy malo (...)  no se respeta la Ley y  lleva a una profunda corrupción. Veo en eso que nos hemos pasado de lejos a lo que hacía Somoza”.  Bernardo Hombach, Obispo emérito de Granada, sobre la continuidad en cargos vencidos.LA PRENSA/ O. NAVARRETE

HOMBACH VA A LAS SIERRITAS

Hombach, de origen alemán, confirmó que permanecerá en el país, en Las Sierritas de Managua, y que seguirá trabajando como sacerdote, celebrando misas y colaborando con la Iglesia.

El Nuncio se refirió a Hombach como un servidor y misionero incansable al servicio de Dios. En Nicaragua, también él destacó por ser uno de los más críticos contra la corrupción, los pactos políticos y la falta de transparencia de los gobiernos.

En su último mensaje aún como Obispo de Granada, Hombach dijo a LA PRENSA que ve en el país “una nueva clase de políticos que están aprovechándose de gente que realmente quiere trabajar con honradez y cuando denuncian algo se le saca de circulación”.

Lamentó que la corrupción está bien arraigada en el sistema del país y consideró que la clase política sólo busca el momento para enriquecerse.

Al acto de traspaso y la eucaristía asistieron también el Vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, y el embajador de Estados Unidos, Roberth Callahan. El alcalde de Granada, Eulogio Mejía, dijo que en otro acto entregará a Solórzano las Llaves de la Ciudad.

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