ACAN-EFE
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, abogó hoy por retomar el proceso de integración regional tras reunirse por primera vez con su par de Honduras, Porfirio Lobo, cuyo gobierno aún no ha reconocido formalmente desde que asumió el poder en enero pasado.
«Centramos las conversaciones en la importancia de retomar lo que es el proceso de integración centroamericana que se encuentra paralizado por razones de todos conocidas y necesitamos retomar el proceso con miras a fortalecer la integración», dijo Ortega en una declaración pública ante periodistas.
El presidente Ortega no se refirió directamente al tema del reconocimiento del Gobierno de Honduras, al que ha dado la espalda desde que asumió el poder en enero por considerar que surgió en un marco de ruptura constitucional generado tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en junio pasado.
Ortega se limitó a decir que habló con Lobo de la situación en la región y que coincidió con el presidente de Honduras en que «no se debe de rehuir la palabra unidad, que es una necesidad vital», dijo.
Además, el mandatario nicaragüense anunció que tras la reunión que sostendrá el domingo en Guatemala con el presidente anfitrión, Alvaro Colom, y el de El Salvador, Mauricio Funes, para hablar del proceso de integración, habrá otros encuentros en Honduras en fechas que no precisó.
Esas reuniones servirán para convocar al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y que así «podamos pronunciarnos los centroamericanos en relación a las resoluciones que se tomaron en Managua a raíz del golpe que se produjo en Honduras el 28 de junio», dijo Ortega.
El presidente Lobo, por su lado, dijo que consideraba la firma de la declaración conjunta un paso para tener «mas unidad y fortalecida a Centroamérica».
«Hemos tenido un dialogo muy abierto y franco y ambos estamos con una esperanza muy grande que cada vez los centroamericanos en todos los diferentes temas que se relacionan estemos unidos», dijo Lobo a periodistas.
Ambos presidentes aprovecharon el encuentro de hoy para hacer realidad los acuerdos contenidos en la Declaración de Managua firmada el 4 de octubre de 2007, y el propósito de declarar el área del Golfo de Fonseca en el Pacífico, compartida por Nicaragua, Honduras y El Salvador en una zona de paz.
El documento fue firmado por los presidentes en la Secretaría del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que sirve de casa de Gobierno de Ortega, quien informó de que ordenó la liberación de unos pescadores hondureños que se encontraban detenidos en este país.