CORRESPONSAL/ RIVAS
En una sala de justicia improvisada, en el patio de la administración del complejo judicial de Rivas, el juez Diógenes David Dávila admitió la acusación contra el joven Aldo Mora Narváez, por encontrarla “clara y precisa” y decidió mantenerlo en prisión preventiva. El juez programó la audiencia inicial para el próximo miércoles 14 de abril a las 9:00 a.m.
La audiencia preliminar inició con la acusación del Ministerio Público (MP) contra Mora Narváez, a quien las investigaciones realizadas por la Policía señalan como quien conducía la camioneta Isuzu blanca, placas M 111 553, en cuya tina viajaban 12 jóvenes que perdieron la vida la madrugada del pasado sábado 3 de abril.
Mora Narváez fue trasladado desde el hospital de Rivas (a las 11:30 a.m. de ayer) hacia el complejo judicial, donde actualmente carecen de energía por desperfectos en el sistema eléctrico.
Por falta de energía es que realizaron la audiencia preliminar en el patio de la administración del complejo judicial.
El acusado llegó con un suero en el brazo, y durante la lectura de la acusación permaneció cabizbajo.
La Fiscalía, después de presentar la acusación, pidió de inmediato la prisión preventiva para Mora, argumentando que éste conducía en estado alcohólico, a exceso de velocidad y que por ende se le señala como responsable directo del homicidio imprudente de 12 personas, y de lesiones graves de uno de los ocupantes del vehículo.
PIDEN VALORACIÓN DE SIQUIATRA
También la fiscal auxiliar Yahaira Largaespada pidió al juez de Distrito Penal de Audiencia de Rivas que remitiera a Mora Narváez a medicina forense y a siquiatría forense, para revisar su estado de salud mental, puesto que la defensa alegó que el joven está perturbado por el trágico accidente.
En tanto, el abogado defensor, Ponciano Tijerino, dijo que la acusación no tenía ni pies ni cabeza, que debería no ser aceptada. “Aquí veo muchas anomalías, por ejemplo, el conductor del taxi (placas GR 192), Juan José Mendieta, no fue ni siquiera acusado y va como testigo y viajaba a 100 kilómetros por hora, y el conductor del bus, Carlos Luis Pineda López (29), que vio los hechos a cien metros, tampoco fue acusado, y según la acusación iba a 80 kilómetros por hora, ¿y eso no es exceso de velocidad? ¿Dónde están las boletas?, ¿dónde están las multas?”, preguntó el defensor en la audiencia.
Tijerino también propuso al judicial que si aceptaba la acusación, que remitiera al joven Mora Narváez a un centro de asistencia sicológica, en San Marcos, Carazo, conocido como Panel.
La audiencia preliminar en la improvisada sala de justicia dio inicio a las 11:30 a.m. de ayer, y concluyeron las exposiciones del Ministerio Público y la defensa a las 12:15 meridiano; sin embargo, el juez Dávila pidió 40 minutos de receso para dictar su resolución, y llegó hasta las 2:10 p.m. a leer la misma.
También el judicial rivense ordenó que se remita al joven al médico forense para una revisión precisa de su condición de salud, y giró oficio para que Mora Narváez sea remitido a siquiatría forense para revisar su condición de salud mental.
DECISIÓN CAE COMO BALDE AGUA FRÍA
La lectura de la decisión del judicial cayó como balde de agua fría a los familiares y amistades que observaban la audiencia desde los portones de acceso al patio de la administración del complejo judicial, e hizo que el joven acusado estallara en llanto ante los consuelos de su progenitora, María Magdalena Narváez.
“Yo no quiero que me lleven”, susurraba entre llantos Mora Narváez, mientras que su madre calificaba de injusta la decisión del juez Dávila.
Mientras que el abogado defensor, Ponciano Tijerino, dijo que Mora Narváez era la víctima número trece, y que se la achacaba al juez Dávila.
PIDEN DESTITUCIÓN DE JEFA POLICIAL
En la calle, cuando el joven era subido por la Policía a la cabina de una camioneta, los familiares y amistades del detenido le gritaron improperios a la Policía y hasta pedían la cabeza de la jefa policial rivense, comisionada mayor Dora Isabel Galeano Gómez, a quien gritaban: “Que renuncie, que renuncie”. “Aldo, no te preocupés, Rivas está con vos”, eran entre otros gritos los más escuchados en la escena.
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