Todos los CPU (Unidad Central de Procesamiento) de las computadoras que utilizaban los miembros de la Unidad Anticorrupción de la Policía, que fue eliminada recientemente por el presidente Daniel Ortega, supuestamente ahora se encuentran en la Secretaría del Frente Sandinista (FSLN), donde están siendo analizados, afirmó una fuente del Ministerio de Gobernación (Migob).
En tanto, el comisionado mayor Cairo Guevara, quien fungía como segundo jefe de la Unidad Anticorrupción, es ahora segundo jefe de la Dirección Antidrogas, a pesar de que ya existe otro segundo jefe en esa unidad, aseguró la misma fuente.
LA PRENSA consultó la situación con el segundo jefe de la Policía, comisionado general Carlos Palacios y con la vocera, comisionada mayor Vilma Reyes, pero ambos indicaron desconocer la información.
También se realizaron llamadas a la Secretaría del partido gobernante, pero no levantaron el teléfono.
Aunque la jefa de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, afirmó que la desaparición de la Unidad, que trabajaba de cerca con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos se debe a una “compactación”, otras fuentes indicaron que se debe a que los policías miembros de dicho cuerpo élite “sabían demasiado”.
Las fuentes indicaron que la Unidad Anticorrupción estaba llegando a las “entrañas” de un grupo de comerciantes del Caribe nicaragüense, quienes cobijados por sus negocios realmente se dedican al narcotráfico, y estos empresarios son allegados a políticos ligados al FSLN.
Las fuentes del Migob indicaron que, mientras en León se declaraba non grato al embajador norteamericano Robert Callahan, en Managua el presidente Ortega daba la orden final de deshacer la Unidad Anticorrupción.
Los miembros de ese grupo policial aún no son reasignados a otras áreas de la Policía, a excepción del comisionado mayor Guevara, quien según las fuentes fue uno de los jefe de escoltas del presidente Daniel Ortega durante los años ochenta.
Las fuentes del Migob agregaron que Granera está siendo presionada para que mande a retiro a todos los policías que integraban la Unidad Anticorrupción, quienes son oficiales altamente preparados y capacitados para enfrentar al Crimen Organizado.
Fuentes extraoficiales vinculadas a los miembros de esa unidad especializada confirmaron que tras dos semanas de que la jefatura policial determinó disolver la Unidad Anticorrupción entre sus integrantes prevalece “la incertidumbre”, pues aunque a diario se reportan a las oficinas donde está ubicada la unidad no tienen contenido de trabajo.
Según las fuentes, la unidad que en un inicio fue codiciada por muchos, incluso de oficiales superiores por los recursos que recibían, ahora es motivo de problemas para la mayoría de los integrantes, que no son bien recibidos en las otras direcciones tras la decisión presidencial. A esto le agregan el riesgo que representa para sus vidas el hecho de que pasen a la vida civil sin protección.
La fuente policial señaló que la unidad fue creada, no sólo para combatir el crimen organizado, sino para luchar contra la corrupción a nivel interno de la institución, lo que desde un inicio les hizo impopulares a nivel interno, pues muchos oficiales empezaron a socavar el trabajo que esta unidad realizaba, a esto se agregó lo que hicieron otros desde la Presidencia de la República en esta administración.
Además aseguran que esta unidad fue poco lo que pudo hacer en el combate de la corrupción interna en las filas policiales y sobre todo en direcciones como Tránsito, Drogas y Armas, donde presuntamente incurren en muchas anomalías.
La fuente dijo que llama la atención en el interior de las filas policiales, que pese a que la Dirección de Drogas recibe un mayor apoyo por parte de la DEA, quienes realmente trabajaban en el combate contra el narcotráfico eran los integrantes de esa unidad.
El secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Camona, criticó que el presidente más bien debió fortalecer esta unidad, a fin de continuar la lucha contra el crimen organizado y evitar que se repitan casos como el de Walpa Siksa.
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